El baile, de Dalton Trevisan

Sacando el cuchillo, quiso acertar a Aníbal. El otro respondió con la mano izquierda, salpicó sangre. Eurídes intentó segunda vez. El novio dio un brinco para atrás, el golpe rasgó la camisa. Aníbal tiró del puñal, el otro envistió. Le esperó con el brazo tieso, con todo el peso del cuerpo: el pecho de Eurídes fue atravesado. Se viró con grito de espanto, corrió para caer de cara al suelo.