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Queda mirando al suelo,

Las manchas oscuras de la baldosa.

Nada en ellas distingue,

            Ni fechas, ni alaridos.

Apenas unos signos hieráticos

Asidos a la nada.

***

Ese atravesado por el aire,

Contenido en un sol de hebras,

Acuático y seboso,

Ese moviendo los labios fuera del agua,

Ya sin boca,

Demandándole más a la vida.

***

De tanto desear irme, infantil y casi a ciegas; de tanto pronunciar yo el «¡Vámonos!», asisto al espectáculo del tiempo revolviendo todas mis cosas.

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