La poesía es deriva

Creación, ensayo y crítica

Mes: abril 2014

Velocidad relativo espacio adentro

Reading Time: 1 minute

Está atrapada, intenta escapar, desembarazarse de la prisión electroestática, huir y cortar las cadenas parpadeantes que la atraen y la atan… Pero no puede; quiere y no sabe cómo, ni qué hacer, ni por cuánto más tiempo, ni por qué siempre se deja llevar… Cada derrotado intento besa una vez más la superficie blanca y resplandeciente, lechosa, que la succiona a la vertical… ¡Zas! Y falla. Se persigna, da un renovado beso. ¡Zas! Y falla… Así una y otra vez pero reconoce que la gravedad es fuerte como para romperla ella sola. “Inventar el mundo, inventar el mundo, inventar el mundo”. ¡Zas, zas, zas!… “Inventar el mundo, inventar el mundo, inventar el mundo”. ¡Zas, zas!… “Inventar el mundo, inventar el mundo, inventar el mundo”. ¡Zas…! Desiste… El nacer del sol llega ya en órbita el  transbordador, y ella sigue allí quieta y exhausta, completamente dormida con sus miles de
ojos cerrados. Destino: Sistema Estelas “NOWHERE-109”. Pero lo ha olvidado. La memoria de las moscas es así: intensa pero breve, a esta velocidad relativa espacio adentro.

El polvo de nuestros zapatos

Reading Time: 1 minute

Como de costumbre llegó la hora. La cigüeña espacial anclaba en el hangar 109 con su crotoreo distante, ocultando por unos segundos el desahucio de los recién nacidos, el silencio de sus llantos ahogados y aquella deuda que los mayores pagaban, a diario, con kilos y kilos de su carne. Los golpes de la policía reclamaban, en ese momento, inventar el mundo, uno exclusivamente de su propiedad, mientras se abrían paso hacia la bodega de transporte atestada de nervios y angustia. ÍCARO-9, el convoy interplanteario, traía siempre la sonrisa y las palabras del hombre del saco, sus vanas promesas, y ayer apenas había sido distinto. Apoyados en la cristalera panorámica, tú y Sigilo observaban el circo de la segunda gran migración… Millones quedaron atrás, como tu madre, como tantas lágrimas aún huérfanas, y tomabas buena cuenta de ello a pesar de tus seis escasos años. Nuestro único equipaje, una maceta, un par de libros, y todo aquello que cupiera entre el polvo de nuestros zapatos.

Creado con WordPress & Tema de Anders Norén