La poesía es deriva

Creación, ensayo y crítica

Mes: marzo 2015

“Como pasa el aire sobre el lomo de una bestia”, primeras impresiones

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Cuando ese absurdo, facilón y cómodo concepto de “haberse hecho una idea clara” de tal o cual autor es sacudido por un nuevo libro del susodicho, zarandeado por asalto, cacheteada, arrojo de vaso de agua a la cara o cruzado a la cabeza… se agradece, aunque sea en una primera impresión solamente. Se agradece, entre otras cosas, porque a uno le ayuda a mejorar su guardia, su conocimiento de la técnica, los vicios de otros y los propios… Y hay libros que lo logran.

Como pasa el aire sobre el lomo de una bestia es uno de estos libros; provoca con sus versos, y es esta una provocación que va más allá del lector, del acto placentero, onanista y masturbatorio en que convierte a veces (o muchas) la lectura, imitando a esos algunos escritores que hacen lo mismo con la escritura.

Como pasa el aire sobre el lomo de una bestia, de Pedro Flores, no alimenta esos vicios y da cuerpo a una provocación que extraña, incluso, cuando ya se han leído algunos, varios, muchos libros del poeta… Y se agradece que así sea…

Uno se tira a leer Como pasa el aire sobre el lomo de una bestia con la prepotencia, quizás y precisamente, de lo ya leído y cree entonces darse la razón cuando los primeros poemas no dan “la talla literaria” Estirpe, Pasar por el Mundo, Los Nietos de la Ira… aún no los he leído todos… pero sabe que salva su alma cuando reconoce la triste y dura belleza del poema Yo le debía esta elegía a la tía Teresa, cuando se reconoce acompañado de una cierta extrañeza…

Entonces, sí, en voz baja uno se llama “prepotente do caralho…” y se siente después feliz por la “novedad” de este Encuentro, por el baño de humildad.

Como pasa el aire por el lomo de una besita va más allá de la exposición de una visión o propuesta sobre tal o cual tema poético (muerte, melancolía, crítica social, humor, metapoesía) hasta tal punto de que a uno ha logrado hacer creer que es cierto lo que algunos poemas dicen, saltando las alambradas de ese credo que avisa (y protege) de que todo poeta es un fingidor, de que la poesía es un género de ficción… Así, en esta primera lectura, los poemas de Pedro Flores han logrado que este libro sea un libro imperfecto y criticable, uno que perpetra la simulación de la realidad, la confusión del lector, confundir al poeta con la persona, la persona (y su vida) con el poeta, que siembre la pregunta de qué hay de verdad en los versos, en los poemas, qué hay de truco y qué de treta, dónde queda el animal que nace, crece (el poeta) y que se llega hasta El Hoyo para coger la penúltima guagua; dónde queda el animal y dónde comienza el lenguaje...

Y con todo, y no obstante, esto no es más que una primera impresión, incompleta, inconclusa y también firmada sobre Como pasa el aire sobre el lomo de una bestia, de Pedro Flores, editado por Tres Fronteras Ediciones y XXVII Premio Internacional de Poesía Antonio Oliver Belmás. Un texto, este, que ha de esperar a otras lecturas antes de mudar en crítica literaria.

Y para ir más allá de la reseña, una cata de poemas como muestra:

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Fotografía de Rayco Arbelo

El espectáculo debe continuar…

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Asisto a un espectáculo, un espectáculo de esos que acontecen en el seno de la historia, repetidas veces, sí, cíclicas, como en una rueda avasalladora dentro de la historia y sus latidos… o eso creo… Contemplo la obra desde el escenario y los asientos y me pregunto si acaso tengo cuatro ojos, dos conciencias, un solo vaso semilleno… Estudio lo que leo y veo al final mi firma acompañada de otras apostillas que apenas conozco o sé leer; y para el caso da igual, mi diálogo es mío, y yo lo alimento y yo lo rehago cuantas veces sea necesario… Sin comienzo ni fin el espectáculo siempre continúa, es su deber, y consigo trae cientos de otros papeles, papeles viejos y más que viejos, papeles viejos con pinta de nuevos, viejas ideas con letra nueva, ideas firmadas por otros, reconocidas, alabas u odiadas por otros… Sin embargo permanezco atento a mi lectura, a mi papel blanco lleno de mis letras y dudas, tientos y quiebros… letra embarazada de recovecos. A mi alrededor el resto de asistentes -actores como yo en la obra- mezclan sus papeles con los papeles de otros, de aquellos viejos, afectándose por los vicios de otros, por las obsesiones de otros… envanidándose por la sombra de otros firmando así ese potaje que precisa un papel de culo que lo filtre…

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