La poesía es deriva

Creación, ensayo y crítica

Mes: septiembre 2015

Amor y erotismo, algunos primeros poemas

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LA LUZ Y EL GALLO

 

Me arden mucho más los párpados

desde que estoy contigo,

con este olfato de gallo para la luz

de entre tus piernas,

bajo la finísima piel de los acertijos

ensimismados con tu boca,

en pugna por conquistar y poseer

todo lo que queda de mi maltrecha

y cardíaca retina.

 

 

PARA UNA FOTOGRAFÍA

 

No encuentro gravedad

en el agujero negro que habita tus ojos
por eso me mantengo alejado de ti:

las leyes de la física son inmisericordes.

No puedo dejar de mirarte,

aunque me ciegue el luto viejo de tus canciones,

 

la derrama eterna de tus labios…

¿Quién eres? ¿Qué haces ahí sentada

a lomos de dios?

¿Qué se me ha perdido en medio

de tu carne?

Ellas nunca se cansan

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Una lágrima sobre el ventanal

me separa de los cristales.

Dormidas, y casi invisibles,

las palabras mecen libros

en silencio…

 

…Ellas nunca se cansan.

“never, nothing will die; nothing will die”, extracto de Los Sueños del Caracol

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Quita dos a dos

las almohadas.

Quiere dormir,

desnudarse y

tumbar su cuerpo

cómodamente, ser feliz y

soñar… El hombre

elefante frente al tocador

se arregla el cabello,

ajusta el nudo de su corbata y

sonríe, mira por última vez

la noche estrellada…

 

…Lentamente,

amanece sobre la cama…

Never, oh! never, nothing will die;

nothing will die… Joseph Merrick.

Breves, brevísimos y (des)aforismos, de Urbano Bettencourt

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Breves, brevísimos y (des)aforismos

 

La importancia de la Retórica

 

El Señor dijo al hombre: “Comerás el pan con

el sudor de tu rostro.”

El hombre tomó al pie de la letra las palabras del Señor.

Y durante un invierno riguroso, sin conseguir sudor para

acompañar el pan, acabó muriendo de hambre.

Es lo que le pasa a quien no sabe de Retórica.

La rana y el buey

Una rana socialmente desfavorecida atravesó

un pastizal cercado por hortensias,  y encontró

un buey muy musculoso tomando baños de sol.

Comida por la envidia, se prometió a sí misma tener

un cuerpo como el de él, para también poder recibir

las subsidios de Bruselas. Y comenzó a llenarse de viento y a

frecuentar un centro de body building.

Cuando, finalmente, consiguió hablar de igual a igual

con el buey, la rana supo que los subsidios habían sido

desviados hacia los países del Este. Antes de caer en una

depresión, fue nombrada Directora General de las

Actividades Estéticas y Gastronómicas.

Y pasó a ser tratada como D.ª Larrana.

Textos correspondientes a Breves, Brevísimos y (des)aforismos, 
extraídos del libro (inédito en español) Que Paisaje Borrarás, 
del escritor Urbano Bettencourt. 

Traductor, Javier Hernández Fernández.
Email de contacto: javiernandeztraducciones@gmail.com

Encuentros improbables

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Aunque no lo recuerda Fernando António Nogueria Pessoa visitó Gran Canaria allá por el año 1907. El mismo día de su llegada se hizo enviar una carta informando convenientemente de ello a su Ofélia, su bebezinha, y a Bernardo Soares también, a sabiendas de que seguiría yendo a la oficina dos veces por semana y leería con gusto noticias suyas. Por obligación, además, escribe a Álvaro de Campos, Ricardo Reis y Alberto Caeiro, apenas 7 indicaciones para unas apuestas.

Aunque no lo recuerda, Fernando Pessoa desciende la pasarela del trasatlántico, repara en un joven de particular aspecto. Alonso Quesada mordisquea una rama de canela:

—Buenos días caballero. Sí, muy bien gracias.

—Olá, bom dia meu senhor. Tudo bem consigo?

En los alrededores del Hotel Madrid, al poco rato. Un café y otro, que a los portugueses les encanta el café, y una copa de vino de Lanzarote a la que siguieron otras tantas.

—Peço desculpas meu amigo mas

eu não sou eu

nem sou outro,

sou qualquer coisa

do intermédio…

E tenho que regressar al Puerto.

—Por supuesto. Le acompaño.

Pessoa, aunque no lo recuerda, anda cerca de dos horas, lentamente, al toquito junto a Alonso Quesadas y cuando ya en el puerto deciden bordear los diques, la noche se agrisaba de nubes, que corrían rápidas, apagando y encendiendo la luna. Hablan de los faustos de las fiestas de los ingleses, de la etiqueta y la elegancia de los sombreros, Rafael Romero menciona su gusto por los cachorros típicos de la Isla, le pregunta al visitante si no querría casarse con alguna de sus hermanas.

—No son un buen partido, pero así la casa se queda más tranquila.

Y Fernando António Nogueira Pessoa responde:

Estoy sospechando una cosa de usted. No me aventuro a decirlo…

Aunque no lo recuerda, Fernando nunca regresó a Portugal. Tomás Morales nadó 9 noches junto su cuerpo en la bahía, auscultandolo bajo el agua, confesando a los peces y obligándoles silencio.

Ahora sale del agua y se persigna.

Aunque no lo recuerda Fernando Pessoa, bajo la atenta mirada del médico de Agaete se certifica una muerte y los barcos no mudan el rumbo de sus humos. Y los cuervos de Lisboa guardan el secreto y de Quesada, dicen, que bebe café, que bebe, que bebe y bebe ginja en A brasileira, que ha abierto un smoking room de opio en Alfama,  y que no ha logrado olvidar a su gran amor:

—¿Piensa usted mucho en ese día?

—Sí.

—¿Pero se ha detenido usted en ese momento?

—No. He mirado, sin poder remediarlo, hacia el futuro…

“Hay muchos reseñistas, pero pocos críticos literarios de verdad”, Pere Sureda

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[…]

Siempre que puedo los publico con una nueva traducción, aunque no siempre; en el caso del libro que saldrá en noviembre, La saga moscovita, de Vasili Aksiónov, que ya publiqué en La otra orilla, mantengo la traducción de Marta Rebón, puesto que se trata de una traducción de hace cinco años y absolutamente impecable. Pero, por lo general, siempre busco nuevas traducciones, porque es difícil encontrar traducciones por las cuales no haya pasado demasiado tiempo.

Una de las características de las ediciones de Navona es la visibilidad del traductor.

Nosotros en la colección de Ficciones ponemos el nombre del traductor en portada y añadimos en la solapa una biografía del traductor, porque es imposible leer Johnny empeñó su fusil sin el traductor. Es imposible leer Guerra y paz, al menos para la mayoría de españoles, sin el traductor, que es una pieza fundamental.

[…]

Este ha sido un interesantísimo fragmento de una entrevista no menos interesante y directa y clara en sus respuesta. Si quieres leerla al completo, aquí.

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