La poesía es deriva

Creación, ensayo y crítica

Mes: octubre 2015

“Testamento”, primeros poemas.

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Cuando la Bella Dama se hago cargo, finalmente,

de mi historial, querría encargar una investigación

en profundidad de las causas y los causantes de mi muerte;

quiero saber si Dios, si mi padre o mi madre,

si mis hermanos, mis amigos y enemigos,

si mis profesores o mis compañeros de clase,

si mi jefe y mis colegas de trabajo,

si un vino picado o ron mal servido son culpables,

o si fueron, por casualidad, testigos de mi fallecimiento.

 

Sobre todo, y es muy importante para mí,

si el Amor, el Deseo, o el Querer,

con todas las mujeres implicadas en ello,

han sido homicidas involuntarios de mi muerte.

Ellas…que queden absueltas. Por supuesto.

No aguantaría tanto culpabilidad…

Cuando el Sol se pare para mí,

quiero que festejen mi vida,

que me saquen de baile vestido de tablas

con mucha música y cerveza,

y absenta, y ron;

la comida, que no falte,

que no falten las historias de Carcosa La Vieja,

¿que no escatimen con Johnny!

El día de mi último sueño

quiero tertulianos que no sepan nada de mí

hablando en la televisión;

quiero parodias de esos charlatanes y de mi vida

y que alguien se ría de tanto morbo absurdo;

que beba, que no deje de hacerlo.

Que no deje de besarte.

Quiero premios y medallas póstumas al mejor

cachanchán, un asiento de muerto en una institución importante;

quiero que la OMS declaré una pandemia mundial,

la que sea, y una crisis, me igual el sabor…

Sólo pido un poco de respeto a las entidades financieras,

y algo de resignación:

los mediocres y los cobardes, las cucarachas

y los escarabajos de la mierda… tienen derecho a vivir.

 

Reseña del Miguel Sánchez al libro Palabrota Poeta, de Federico J. Silva

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La obra de Federico J. Silva respira juego y creatividad por todas partes, provoca, también, de manera natural, a la manera de los chiquillos, como los perros cuando, yéndose hacia debajo de la cama nos miran y dicen “haz que no me ves, voy a morder tus zapatillas”. Porque hay una entrega en ello, una entrega a la Poesía; porque hay riesgo y honradez. De aparentares y disimuleses, nada se ve; la mediocridad, se denuncia. Y no es la obra del poeta una cómoda; es un poeta exigente con sus lectores y así lo manifiesta. Con él se puede estar o no de acuerdo en cuanto a sus planteamientos poéticos y estéticos… pero es un hecho que lleva escrita una obra sembradita originalísima en toda la literatura hispanoamericana. A continuación, ya gracias al escritor Miguel Sánchez, reproduzco aquí la reseña que éste escribió sobre Palabrota Poeta (Ediciones Vitrubio), en la revista El Guiniguada Revista de investigaciones y experiencias en Ciencias de la Educación, Nº 23 (2014) pp. 173-174,  eISSN: 2386-3374.

El título de la publicación, Palabrota poeta, da cuerpo a un hermoso divertimento poético. El autor, Federico J. Silva, nos presenta una serie de poemas que coquetean con el tautograma pero sin encorsetarse en su propios límites. El resultado son treinta cuatro piezas que resaltan el potencial poético de las palabras que las conforman.
[…]
En Palabrota poeta, como ya adelantamos, encontramos una estructura ágil, nada rígida, que sin encerrarse completamente en el tautograma, lo resalta y dignifica. Los poemas se presentan ordenados alfabéticamente. En el primero predominan las palabras que empiezan por la letra “a” y en el último aquellos que empiezan por “z”.
El autor no olvida la grafía “ñ”, a la que dedica la composición XXI, ni los dígrafos “ch” y “ll”. A título de ejemplo extraemos el dedicado a la “b”:
Bestia de betún y barro basta,
boca beso tu benemérita a bocajarro,
bárbara bucanera, basilisca belladona,
bebo tu bilabialidad de benceno.
Bah, el busilis:
la búsqueda de la beldad o una biopsia de lo bueno.

Federico J. Silva reclama en cada línea, al igual que Cortázar, una obra que reivindique la creatividad y el juego. Ya el propio título es toda una declaración de intenciones.
Coquetea con el surrealismo y la literatura potencial por la capacidad abierta de sus propuestas, sin límites ni anclajes previos. Recoge además uno de los principios fundamentales del modernismo, la evocación de los sentidos, pues cada una de
las composiciones logra despertar en el lector sensaciones relacionadas con el tacto, la vista, el oído, el gusto o el olfato. Su trabajo, fresco y vital, nos recuerda la poética del ya mencionado Rubén Darío, de Tomás Morales… la poesía sensorial de
Alberti, Salinas, Gerardo Diego, Jorge Guillén, García Lorca… y reclama el valor de la palabra como puente entre el hombre y las emociones.
Las características expuestas hacen de esta una lectura recomendable tanto para lectores avezados como para aquellos que se adentran en el universo lírico, para adultos y para jóvenes, lectores estos últimos de los que esta disciplina está tan huérfana, tan necesitada.

Enlace al contenido y fuente originales.

XAXO

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Llévate mis huesos

lejos

tanto como puedas

déjame aquí mirlado
xaxo
mirando a los celajes

esperando por otra
Otra antropóloga
Otra arqueóloga
Otra patóloga

Otra más interesada
en Otra
cosa

Las sombras

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Descansan

también de noche

las sombras

 

cuando la luz apenas se agita

y las luces centellean

 

pegaditas al suelo.

El mensaje

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— ¿Qué dirías que es…? ¿Un barco? ¿Una ballena caída del cielo para salvarnos del mundo? ¿Los pensamientos holoproyectados de algún suicida?

—…Sí, lo he pensado a veces, ¿sabes? Ahora no sabría qué decirte. A veces despierto por las mañanas con los dedos húmedos como si hubiera pasado la noche buscando algo entre mis sueños… hasta que caigo en la cuenta.

— ¡Es el holoproyector!

— Sí… —sonríe.

— ¿Por qué te demoras tanto siempre?

—Porque es inevitable… Me comes, te como, me alimento de ti…

—Así este amor que te tengo…

—…que me tienes…

—… que te tengo… ¿Ves? — sonríe.

— Podría asegurar que esa plataforma petrolífera de allí no es real. Solo un amasijo de ojoluces.

—¿Ojoluces?

Sí, ojoluces.

— Estás loco, ¿lo sabes?

—Sí, me han dicho cosas peores pero no tiene importancia.

—¡Exacto!

—Pero esto, esos ojoluces sí… Todavía a esta distancia, como si fueran una mentira, un espejismo del miedo… La ley es una, así de pequeña cuando la gritan y se agarran a ella. ¿Me entiendes?

— …

— Pero la intimidad que tenemos ahora… con el mar nos aprieta a veces la garganta, nos ahoga la voluntad…

— ¿Has dormido alguna vez en la playa bajo el vientre de una barca?

— Sí, una vez. Fue en Las Canteras. Se llamaba María.

— ¿Ella?

— ¿Quién ella?

— La chica con la que estabas esa noche.

— ¿Qué chica?

— Siempre hay una chica. Y no has dejado de hablar de ella en toda la noche.

— …

— Ey, no te cortes ni te lo tomes a mal. Muy al fondo siempre nos vive una ausencia, una nostalgia, el recuerdo del sabor de una saliva el olor de un sexo después de almorzar.

—…Sí, hubo una ella pero María era el nombre de la barca.

— ¡Se comieron el uno al otro en el vientre de María! ¡Como dos caníbales!

— Como dos caníbales —sonríe— y en carnaval…

—Ves, es inevitable.

—… Sí.

—Me comes…

—Te como, me alimento de ti…

—Así es este amor que te tengo…

— …que me tienes…

— …que te tengo…

El Desvelo

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             Silencio y oscuridad se confunden. No sabes dónde estás pero ya abres los ojos. Con la mano tientas el aire y la respiración. Al principio es contenida, exhalada en la tensión calma de unas velas, en la mirada que lanzas y el cedazo del iris a la espera de una buena captura, cuerpos o islas que quizás nunca existieran. Mientras tanto la pupila palpa y dilata gritando por un poco luz, pero nada ves, nada; al menos, de momento. Y crees que arriesgas cuando te incorporas de no sabes dónde, cuando avanzas tus pies, el paso del uno detrás del otro, con ambos brazos extendidos y vacilantes como antenas de una cucaracha hambrienta en plena noche de verano. El tiempo no ha hecho aún acto de presencia pero en cuanto resuena tu estómago tomas conciencia de que no sabes cuántas vueltas, cuántos caminos, cuántos vuelcos has dado ya, cuántos los errores fueron los cometidos… aunque ahora la tensión despierta de otra manera.

Allá al fondo y en el medio de nada, un haz ínfimo de luz atraviesa la oscuridad e ilumina un punto en el espacio. Piensas entonces que hoy sí, que hoy sí podrías llevarte algo a la boca, y en cuanto olvidas tus temores inicias la maniobra. Te acercas despacio, cimbreando el extremo de los dedos, reconociendo el aire con los labios. Ya no encuentras obstáculos, ya nada te obliga al suelo, desde todas direcciones la experiencia del momento que avanzas te empapa y, al llegar a la luz, pausadamente dejas que beba de ti, por un instante, entre esta nueva incertidumbre y desvelo. Lees[i]:

 

Acostumbrados como estamos, hablo.

Como cualquiera; de lo que acontece.

Pero también, por causas mejoradas

mi cuerpo tiene la palabra: él solo.

Se pronuncia de forma que parece

que fuera por entero lengua mía.

Parezco conversar, hablar por medio

de mi comportamiento otro lenguaje;

dialogar con las olas, los peñascos,

con las gaviotas; única manera

de entendernos, afines, naturales.

 

[i] “El otro lenguaje”, de Canción atlántica, Manuel Padorno

Ensayos sobre crítica literaria, de Antonio Alatorre.

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«En el poeta, la creación tiene un carácter absoluto: él no juzga. El crítico sí juzga, pero en esta tarea no se apoya fundamentalmente en bases científicas, sino en una intuición personal iluminada por la inteligencia… El crítico nos comunica su experiencia del poema. El creador original parte de la emoción suscitada en él por un hecho de la naturaleza, de la humanidad, de su vivencia personal, de su fantasía. El crítico parte de la experiencia que es su contacto con la obra literaria… el crítico, lector privilegiado, dotado no solo de mayor receptividad y de mayor sagacidad literaria, sino también de la capacidad de comunicación, es un espejo mucho más fiel y amplio, mucho más capaz de reflejar en toda su complejidad la esencia de la obra. Las impresiones que en el lector ordinario son difusas e imprecisas, se dan organizadas, coherentes y luminosas en el crítico».

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