Clavas tus uñas en mi lúnula, muerdes mi cutícula, aguijoneas el lecho de la matriz de mi uña (la del dedo gordo de la mano derecha), y con la mirada sancochada de sangre, entonces, te resignas por indescifrables razones a decirme:
– Tú;
que no eres más que un carente,
un pedazo de tierra rota flotando llena de pobreza sobre el mar. Tú;
te faltan tantas lecturas que no sé ni cómo me degrado con estas líneas en privado porque
Yo, destinado to the Hall of Literature in Fame -tendré que pasar horas y horas bajo la ducha para limpiarme, escuchando a Michael Bublé- después de tener que responderte.
Tú;
infeliz y desgraciado eres escribulario;
te miro y no veo más que un mueble que no merece la pena mentar en público. ¡Oh, Afrodita, condénalo al silencio y la ausencia en los congresos!
Y yo, que replico a duras penas por el peso ingente de tantas carencias.
– Cariño -me pego un trago de ron Aldea Maestro-, no leo todo lo que quiero, sí. ¿Te he hecho daño? Disculpa. Pero reconozco mis carencias, mi centímetros de menos, mi falta de dedicación; mea culpa del tamaño que me ha tocado -porque el tamaño también es un número como las lecturas-.
I’m sorry, Honey. Pero por qué por privado, con lo que me gustan los libros y la tertulia pública. ¡Stop wasapes! ¡Stop mensajes privados! No nos representan.
>¿Tanto mal te he hecho, Honey, como para que no me hables en público? -Tiro otro trago de ron Aldea Maestro-. No podría soportarlo…
>Darling; a estas alturas de la fiesta ¿me dices que no sabes que nunca hago crítica literaria de obras que no me digan algo? ¿De verdad?… Me parte el duodeno….
>¿No sabes todavía que acepto una cena contigo aunque no coincida con las coordenadas poéticas del chef al que decidas seguir con tus Me Gusta Lo Replico?…
>Me parte el corazón, baby -Tiro otro trago de ron Aldea Maestro y voy a por más (y más hielo)-.
– Sí, más o menos. No sabes expresarte así que… leche machanga pa’ti. Yo lo he escrito por privado mejor.
– Oh, nena. Me gusta cuando te pones intratable y piensas que me disgustas tanto… ¡oh, nena, sigue!
…..
> Cherie… deberías saber ya que… que no me mueven esos vicios y vanidades; tengo otros -¿no lo sabes?- pero no esas, oh no, mon cherie. No esas. No soy más que una hormiga en el ano de un cíclope con gases pero ¡Oh, nena, adoro cabalgar sobre shakti!
>… Y siempre pierdo, es cierto, ¿Verdad nena? Sin embargo con ello todos ganamos; la literatura gana, oh sí, la poesía gana. Incluso gana cuando no pierdo tanto a los galgos…
>Nena, ¿Sabes lo que es la poesía? Vate disculpa que nunca te lo haya preguntado… Yo es que, simplemente, no lo sé. Tan sólo la veo, la leo, la como, la huelo, la toco, la palpo, la follo -o me folla-, la intento atrapar para desiscarla de nuevo… I try, babe, I try, try try.
– Ni eso. Y lo sabes…
– No lo sé, nena, no lo sé… Sólo sé que no sé nada…
>¿Te lo creíste? Jajajaja…
> Sólo sé que disfruto de una extraña escasez, ya lo sabes. Y me pone perro, nena, oh sí.
– Adiós, no sé por qué he perdido mi tiempo contigo.
– Adiós, baby. Nos vemos en septiembre… como siempre. Me he comprado tus otros libros. No te olvidaré.
– [Disconnected]

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