Años 90, poesía canaria: Federico J. Silva

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Dentro del laberinto

Nada se acerca más al vacío que el poema. Pero incluso el más exiguo puede estar impregnado del éter poético o llegar azorado por los vientos del vértigo sentimentalista, el ahogo expresivo o la vanidad del autor, del verso por el verso así rimado y con palabros. El poema, por sí solo, no produce luz; de la misma forma que una sensibilidad más desarrollada, honda o receptiva no hace al poeta… Es preciso un autoconocimiento de sí mismo, una cierta profundidad en las cargas bélicas, una conciencia estructurada y en orden o feliz o caóticamente consciente y con cierto estilo. Algo que decir… Es necesaria una mano capaz de señalar el lugar de las mareas que perpetran el asalto del poeta y lo nublan. La poesía exige un compromiso personal, un reconocimiento de las propias limitaciones para que el verso no quede en tentativa, en lagrimeo o vanidad, que sea más que una línea de ojos pintarrajeada bajo la larga sombra del ego… De ahí que el poema sea, a veces, un espacio tridimensional habitado por nubes separadas entre sí y que el poeta intenta unir en un nuevo ser, sueño, órgano, vómito o pesadilla, construir una paisaje aprensible y real, al menos para él y el Otro… Los efectos de la poesía se sienten cuando la hay (igual que la materia oscura), cuando provoca en el lector, cuando es capaz de guiarlo hacia una experiencia, hasta ese momento, desconocida o velada… Y es en estas coordenadas, donde nada parece acercarse a una certeza, a una definición absoluta y radical (acomodaticia), donde cada individuo debe aceptar su parte de responsabilidad y libertad, y donde podemos conocer la poesía a través de Federico J. Silva (Gran Canaria, 1963).

Federico J. Silva es la voz poética más original (publicada hasta el momento y con obra personalísima) de la poesía canaria y que, aún en este recién comenzado siglo 21, se defiende perfectamente sobre un cuadrilátero. Sin duda, hay y habrá poetas jóvenes que sepan ponerla en aprietos (¡y es necesario que así sea!), pero no deja de ser la propuesta del grancanario una poética sólida, un diálogo constante con otras tradiciones y autores (vivos y muertos), además de (o sobre todo) con el lector y su lengua… todo un reto. Federico J. Silva no hace concesiones en sus poemas y exige complicidad y esfuerzo, sentido del humor ( tan necesario en los poetas) mientra da unas bofetada en sus primeras lecturas… Además, lejos de propuestas “facilistas” o de sensibilidad de consumo rápido, Federico J. Silva no duda en asumir sus armas (y riesgos) para usarlas y actualizarlas, a horcajadas de una cuasiomnipresente y fina ironía, mientras derriba los monstruos de la vieja dama polvorienta y la siempre joven tradición latinoamericana.

A los poemas de J. Silva se les puede señalar con rotundidad y crítica ese nivel de exigencia, las piruetas lingüísticas que comparte para llegar a la poesía; las “malas” maneras de un léxico acrobático (aunque no superfluo) que parece no preocuparse por comunicar; el ser un “extremista” del lenguajePero, si se puede hacer, es porque hay fondo y porqués en todo ello; porque existe la novedad y la extrañeza en los poemas, un profundo distanciamiento de la sensiblería y de romanticonas ideas, del elitismo, que otros se han empeñado en perpetuar sobre los poetas y la poesía. Ante todo, se intuye un trabajo de minero detrás de los versos, de ahí que los planteamientos de Federico J. Silva provoquen en varios direcciones, desde las más “técnicas” hasta las que afectan al lector y su lectura… Así, una muestra como un par de ojos:

 

“Hijos de pauta”

decididamente yo soy

yo soy un hombre que ha roto

más de un plato

que escupe para arriba sesenta

veces por segundo

que señala con el dedo

a quien esconde la piedra

y nos da la mano

a quien matar quiere dos pájaros

de un tiro

 

̶yo vivo en guerra con los hombres

y en paz contra mis entrañas ̶

he de morirme me moriré

de un ataque de víscceras quizá

solo y en mi sangre perfumado

pero no de asco

contemplándolos

los sintripas

los reversibles

los transferibles

los inercambiables

los que una prótesis tienen de pasión

con la etiqueta colgando

̶si no queda satisfecho le devolvemos

su dinero ̶

los del corazón de zarzuela

los que simulan llevar ruedas

pequeñas

en la bicicleta

los de hombreras en el alma

los cocodrilos sin conjuntivitis

los envasados en tetrabik al vacío

los inmunizadores sinmaculados

los hermeneutas inconvincentes

los hermenetuas neumatizados

los efervescentes artificiales

los inodoros

los incoloros

los insípidos

los freevolos sin alas

los que hay que ver

cada ver

cada vergüenza

cada cadáver

de Sea de quien la mar no teme airada (1995)

 

 

“Con destinatario”

yo miro tus ojos como se mira un índice

a ti                                          estoy destinado

aliterada clandestina de mis versos

amotinada en la bibliografía de mis versos

obstinada mente                                     tintinean

̶te quiero es la onomatopeya ̶ mis huesos

te quiero es la onomatopeya de mis huesos

 

sin ti

nada es

guillotina de los relojes

plenilunio sin retinas

tinieblas tinieblas

 

sin ti nieve soy

sin ti niebla soy

sin ti náufrago voy

patinadora de mi sangre

 

salvo tus ojos todo es ilusión

de La luz que nos hiera (1996)

 

“Crítica del juicio”

 

sobre gustos hay demasiado

escrito

de gustibus non est disputandum

pero yo soy uno de esos

que siempre

preferiremos la mujer

que nos pise los ojos

que nos escupa las manos

especialmente las reincidentes

 

“Historia autocrítica”

 

hace unos siglos

para qué engañarnos

la habría arrastrado por los cabellos

como a una sabina

la hubiera raptado

la hubiera comprado

con catorce años de pastoreo

por tres o cuatro camellos permutado

pero oiga me alegro

pese a todo

de no poder

arrastrarla raptarla permutarla

comprarla

de que sea libre hasta

la desolación y la congoja

y de tener que escribirle estos poemas

tan feos como camellos

por ver como no sucumbe a mis deseos

civilizados

 

 

“Espíritu olímpico”

 

el sexo contigo es el único deporte

donde lo que me importa es participar”

 

“Un objeto sexual”

 

me mandaba a callar

̶come y calla ̶

entre sus muslos

 

sólo te soporto me repetía

cuando te tengo debajo

o con la boca llena

 

me gustas cuando callas

̶bilingüísmo d las ingles ̶

y estás como

de A un amar adverso (1996)

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