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No me dejes

no te mueras

no permitas que te aplaste

por mi zapatilla

no te lances sobre

el polvo amarillo

ni abraces la muerte

entre los calzoncillos

del armario;

eres mía,

y yo

soy tuyo,

hasta que me mude

a un clima más frío

para no verte más,

para no gritar

si vuelas;

irme,

o quemar en alcohol 97

tu cuerpo de papel

como rito de paso,

para jamás cagarme

en dios y en vano…

Pero no me dejes

no te mueras,

no permitas que te aplaste,

de amorísimo,

con mi pie descalzo…

pues lloro cuando lo limpio.

con amor, a ti, Cucaracha.

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