La poesía es deriva

Creación, ensayo y crítica

Sobre la crítica literaria, reflexiones.

[…] Todo libro debería leerse hasta tres veces antes de escribir una crítica literaria. La crítica es un proceso creativo que se alimenta de las experiencias de lectura, de sus ecos y matices, de las sombras que proyecta sobre nuestro cuerpo. Así, tercera lectura las ideas puede abrazar una oportunidad más sólida de corporeizarse, de conformar el organismo de su propia corriente. Este discurso bien hallado es dibujado con cada página, empapándose de nuestras notas, esquivando la tentación de los dogmas y las otras piedras del camino. Y así avanza el texto de la crítica, con la generosa alimentación de esas varias lecturas que alumbran el propio horizonte.

“Hay muchos reseñistas, pero pocos críticos literarios de verdad”, Pere Sureda

[…]

Siempre que puedo los publico con una nueva traducción, aunque no siempre; en el caso del libro que saldrá en noviembre, La saga moscovita, de Vasili Aksiónov, que ya publiqué en La otra orilla, mantengo la traducción de Marta Rebón, puesto que se trata de una traducción de hace cinco años y absolutamente impecable. Pero, por lo general, siempre busco nuevas traducciones, porque es difícil encontrar traducciones por las cuales no haya pasado demasiado tiempo.

Una de las características de las ediciones de Navona es la visibilidad del traductor.

Nosotros en la colección de Ficciones ponemos el nombre del traductor en portada y añadimos en la solapa una biografía del traductor, porque es imposible leer Johnny empeñó su fusil sin el traductor. Es imposible leer Guerra y paz, al menos para la mayoría de españoles, sin el traductor, que es una pieza fundamental.

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Este ha sido un interesantísimo fragmento de una entrevista no menos interesante y directa y clara en sus respuesta. Si quieres leerla al completo, aquí.

Carta al padre, traducción de “Carta ao pai” de João Tordo

CARTA AL PADRE

de João Tordo 19/02/2014 – 11:21

El escritor João Tordo publicó en su blog una “carta al padre”, el músico Fernando Tordo, que, a sus 65 años, emigró para Brasil. Se trata de un testimonio conmovedor que aquí reproducimos íntegro.

Ayer, mi padre se marchó, finalmente. Hacía poco que regresó y ya se fue, emigró a Recife y dejó este país, donde nació y donde vivió durante 65 años. Su jubilación sería, por aquí, de unos docientos y pocos euros, más una pequeña “pensión” de la Sociedad Portuguesa de Autores que habría servido, durante los últimos años, para pagar el coche con el que se movía por Lisboa y hacia los conciertos que fue dando por el país. En esos conciertos hubo salas llenas, medio llenas y, a veces, casi vacías; siempre lo hizo (era su trabajo) con una sonrisa en los labios y buen ánimo, para ganarse los garbanzos.

Ayer, cuando me acosté, me sentí triste. Y, al mismo tiempo, me sentí feliz. Triste, porque es más normal que emigren los hijos y no los padres (aunque Portugal tal vez ha sido capaz de conseguir invertir esa tendencia). Feliz, porque admiro su coraje para comenzar de nuevo en un país que casi desconoce (y donde casi lo desconocen), yéndose como se va animado por las cosas nuevas que allí encontrará.

Todo esto son cosas personales que no interesan a nadie, excepto a la familia del señor Tordo. Sucede que mi padre, guste o no su música, es una figura pública desde que era yo muy pequeño y, por lo tanto, su partida, que se limitó a anunciar en Facebook, donde mantenía contacto regular con sus amigos y admiradores, acabó por convertirse en algo mediático Y es esa la razón por la cual escribo: porque, casi sin quererlo, leí algunos de los comentarios sobre su marcha.

Mucha gente se despedía de él con palabras de ánimo. Otros, a pesar de las circunstancias, lo mandaban para Cuba. O para Corea del Norte. O decían que tenía que haber emigrado mucho antes. Que solo necesitamos aquellos que se quedan aquí. Hasta le insultan. Le asocian a la política, de la que se disoció activamente hace décadas (mientras estuvo con ella contribuyó, a su modesta manera, como otros músicos, escritores, cineastas y artistas, para la liberación de un pueblo). Y también pregunta qué hará allá: ¿limpiar baños y cocinas? ¿Vivir de su dorada jubilación? ¿Pillar un “curro” proporcionado por los “amiguitos”? Hubo hasta quien, con una ironía insospechada, le pidió que “no cobrase su jubilación portuguesa”. Los doscientos y poco euros.

Entiendo el desamor. Siempre lo entendí; es natural, incluso más natural cuando vivimos como vivimos y donde vivimos y con las dificultades que atravesamos. Lo que no entiendo es el odio. Mi padre, que es una persona llena de defectos como todos nosotros —como todos los autores de estos insultos—, hizo lo que le quedaba por hacer.

Se quiera o no, él forma parte de la historia de la música en Portugal. Solo, o con Ary dos Santos, o junto con algunas de las voces más apreciadas por el público de hoy —Carminho, Carlos do Carmo, Mariza, son incontables— , hizo algunos de los temas que perdurarán mientras nos sea permitido oír música.

Poco importa quién es el hombre, eso queda reservado para la intimidad de quien le conoce. Yo le conozco: es un tipo simpático y lleno de humor, que está bien con la vida y que, ayer, se fue con una maleta a la espalda y una guitarra en la mano, a los 65años, cansado de este país donde, más pronto que tarde, aquellos que le mandan para Cuba, Corea del Norte o a limpiar baños y cocinas encontrarán, finalmente, la tierra prometida: un lugar donde no queda nada salvo losreality shows de la televisión, las telenovelas y la vergüenza.

Nuestros gobernantes se han preparado para anunciar, contentísimos, el fin de la crisis, olvidando decir todo lo que se ha llevado por delante. La primera cosa fue la cultura, que es el patrimonio de un país. La segunda fue la felicidad, que está ausente de los rostros de quien anda por la calle todos los días. La tercera fue la esperanza. Y la cuarta fue mi país, y otros como él, que se niegan a ser gobernados por gente que hace de todo para darle el jaque mate —país lleno de personas, como mi padre, llenas de defectos, peor que quisieran construir un país mejor para sus hijos y para los nietos. Fracasaron en ese propósito; se engañaron al pensar que podíamos cambiar.

No queremos cambiar. Queremos esta miseria, la admitimos, la dejamos entrar. Y algunos de nosotros incluso están ahí para insultar, desde la comodidad de sus sofás, a aquel que, por no tener trabajo aquí —y que necesita trabajar para, a los 65 años, no transformarse en un fantasma o un pedigüeño—, hizo las maletas, cogió la guitarra y se fue lejos.

Ayer, al acostarme, le imaginé solo dentro del avión, soñando con el futuro; de buen ánimo, con una sonrisa en los labios. Y le voy a echar mucho de menos, pero me quedo con suspicacias. Me duele saber que, ayer, mi padre se fue lejos.

Versión original, aquí

Conexto original: Público.pt

Traducción al español del traductor Javier Hernández Fernández

Las infamias – I

En el baño. Me siento, bajo los pantalones, y leo… Los piratas y saqueadores del Fondo Monetario Internacional (lo de piratas es mío) sugieren a los tribunales españoles que “para que la reforma laboral del Gobierno surta efecto” los jueces no deberían hacer “una interpretación tan restrictiva”, en lo que respecta a los casos de despidos… Termino de leer, y traduzco: ¡Ah! Lo que dicen estos del FMI es que los jueces permitan los despidos sin mayores consideraciones de ley… El caso es que me resulta familiar esta “costumbre” hedionda del FMI. De Latinoamérica arrastra una fama de desastres y miseria provocada por el mismo, pero en Europa y EEUU casi toda la “casta” política (a su sueldo) lo adora, corteja y venera; lamen la mano de su dueño… Pues sí, ahora el resulta que el FMI aconseja a España; y no me extraña que se vean capaces viendo los políticos que tenemos y la cantidad de borregos… España es hoy una república bananera gracias a la última legislatura del PSOE y al infame “gobierno” del PP, eso está claro. No obstante, por mucho que haya jueces, políticos y ciudadanos, incluso, que escuchen las “sabias” palabras del FMI, ¿quiénes se han creído que son los del FMI? ¿A qué creen que juegan? ¿Al Monopoly? ¿Acaso quieren provocar más al pueblo español, ya de por sí provocado, fustigado y amenazado continuamente por el “Gobierno”? La Historia avisa, aunque el FMI y nuestros políticos, se hacen los sordos con una insultante irresponsabilidad; pero serán ellos, y no otros, los máximos responsables si se llega la violencia a las calles, a la vida. La Historia avisa… Coincidencia; justo en estos días leía una reflexión de la nueva secretaria general del CNP, sobre si el “Gobierno” está esperando una muerte de los enfrentamientos entre manifestantes y policías, si los está usando a estos últimos como escudo…

… ¿Cómo interpretas tú, lector, esta noticia del FMI y los jueces? ¿Y por qué lo haces así? Que lo sepas, es fundamental para protegerte de engaños y chantajes… A mí me apesta a falta de democracia porque recuerdo que, hace algunos años, el ahora expresidente griego Papandreu propuso someter a referéndum los acuerdos con la Unión Europea con Grecia, que los votase el pueblo griego… Rápidamente, Alemania, Francia y el FMI (todos con ganas de cobrar lo incobrable) amenazaron a Grecia, un país soberano, con la supresión de las “ayudas” a Grecia y su expulsión de la UE… Un referéndum, ¡qué ideas, estos griegos! En España sí que es un país serio y democrático: el referéndum solo cuando interesa al gobierno, y no cuando es, de verdad, del interés del pueblo. El referéndum es, en España, una democracia que el “Gobierno” nos niega aún siendo nuestro derecho… España es un país serio, los jueces no necesitan consejos del FMI, pues ya tiene la mano del “Gobierno” para darles órdenes. Aunque, mal le pese al “Gobierno”, a muchos políticos, banqueros y la Casa Real, existen aún jueces comprometidos con la Justicia… En España, la falsa división de poderes es una muestra más del desprecio del “Gobierno” hacia los españoles… En fin, una lectura como estas y estos pensamientos a veces asilvestrados… Pero no dejo de pensar en el incumplimiento del PP de su programa electoral, sus mentiras, sus injerencias en la Justicia y la politización de la policía, la corrupción de la Casa Real, en el un tercio de la población infantil en riesgo de pobreza o exclusión social, en esos cada vez más vecinos nuestros que vemos buscando entre la basura, en los los empresarios “sugiriendo” menos derechos y meno sueldo, los bancos y el “Gobierno” robando nuestro dinero, nuestro futuro, en cómo la esclavitud se va inoculando como única forma de vida aceptable… ¿Qué necesitamos para unirnos todos contra aquellos que nos pisotean, escupen y desprecian, contra todos esos que nos esclavizan?… ¿Acaso necesitamos que alguien muera?… Si alguien muere, el “Gobierno” ejercerá la represión sin disfraz y todo el cuerpo de policía, con la instrucción militar que recibe, la aplicará sin contemplación alguna (se verán justificados en su trabajo); entonces, también nosotros tendremos nuestra parte de responsabilidad por habernos permitido llegar a ese punto.