Archivo de la categoría: Automatismos (o casi)

Reflexión sobre la creación

«A pesar del rastro que ha borrado el hábito sigues acogiendo en ti aquel primer silencio. A diario nos encontramos en apenas una mirada más allá de los cristales, en el sueño que nos arde los párpados y la memoria, ese recuerdo que en la derrota acostamos con nosotros… Sigues ahí, aquí conmigo sin pedirme nada a cambio… y yo… Leer más »

Los días las mañanas

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¿Cómo se escriben los días en un diario, si estos vienen y ya se van, si no se detienen ni paran, cuando no se posan siquiera un instante a la noche, porque saben que no trabajan para otra mañana?

Transitos de la Poesía en Canarias, primera parte

Enamorarse de la poesía hace setenta años y nacer en el Bronx, leer hasta los cuatro años solamente en yidis, responder a los amigos que no escribes poemas porque el arte te parece una cosa tan daimónica y mágica que penetrar en ella supondría un sacrilegio, salvo que lo hicieras como lector. Hablo de Harold Bloom en su introducción a Poetas… Leer más »

El cruce

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La Poesía en Canarias presenta tal variedad de propuestas y voces, voces maduras ya, voces (las nuevas) verdes y todavía en pleno proceso de carnificación (claro, intenso e identificable) que no se explica (desde la Literatura) por qué no existe un corpus de críticos literarios en Canarias que pueda merecer tal nombre, que pueda acompañar tanta variedad y retos literarios,… Leer más »

Catéter, o no catéter

Perpetremos el experimento más freak y separemos a la Poesía de su nombre, así tan quirúrjicamente como se separa a dos siameses con alguna posibilidad de salvación y grado alguno de vida diga; hagámoslo también con las manos del borracho de día o de noche, de contrato o vocación que intenta desnudarse mientras enfila semidesnudo el sofá, la hamaca, el… Leer más »

Un poco demasiado tensos

«… Sí, aquel día fue uno de esos inolvidables. Un día entero desde por la mañana, sin parar, sin prisas, las pausas todas las del mundo, conversábamos porque conversar era la vida y la vida era escribir, pintar, beber con todos y cada uno de aquellos desconocidos, arquitectos del Paint, abogados de absenta y prostitutas, ¿recuerdas a Rata Callejera?… Aquella mañana… Leer más »

«Solo una reflexión», de CONFLUENCIAS (BeginBook, 2010)

Estaría bien eso creer en Dios y poder pedirle un día que te ayude, que te proteja, que te ilumine el camino cuando la mierda y las tinieblas te lleguen por las rodillas, el corazón, o la garganta. Estaría bien creer en Dios, si quieres atravesar una autopista con los ojos cerrados, o desmembrarte con kilos y kilos de explosivo… Leer más »

Un color, amarillo.

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El color amarillo inunda Facebook. Inunda, o casi; abunda más bien y no es que ganase la Unión Deportiva Las Palmas. El color amarillo ha tomado los perfiles izquierdos y derechos de muchos usuarios en la red social como medida de “presión” sobre el presidente del gobierno... que bueno, decir presión, a este respecto, y “presidente”, refiriéndonos a Rajoy, y decir, incluso, “gobierno” es algo contradictorio, en el primer caso, e inútil, infame, sarcástico, cáustico, o muy inocentón y crédulo, una perversión, para el segundo. El amarillo... Según varias páginas en Internet es el color que aporta felicidad, alegría, que “simboliza el lujo y el estar de fiesta cada día”, “El amarillo simboliza la luz del sol... la inteligencia y la energía... estimula la actividad mental y genera energía muscular...”. Se suele asociar también, según la fuente, con el intelecto y la expresión de los propios pensamientos, con el poder de discernir y discriminar, con la memoria y las ideas claras, el poder de decisión y la capacidad de juzgar. En el otro lado de esta balanza de parabienes, algunas descripciones matizan que tiene la capacidad de infundir miedo o temor a quien lo viste o ve, debido a su capacidad colorífica de perturbar e inquietar. Se llega a afirmar que los bebés lloran más si la habitación es amarilla y que, en los últimos tiempos, se asocia con la cobardía. Facebook es fértil en bulos, mensajes encadenados, mensajes manipuladores del tipo “Si amas la vida comparte esta foto...” (foto de un perro, embrión o feto aplastado). Además, desde hace unos años se estilan “campañas” o “propuestas” del tipo “Si estás en contra del uso de la policía como mecanismo represor, pone esta imagen como tu foto de perfil”; y otras más creativas e, incluso, con un objetivo de culturizar la Red del tipo “Este es el artista XYZ, si le das a Me Gusta te asigno otro artista para que lo compartas en tu Muro. Y tienes que hacer lo mismo con las personas que hagan clic en “Me Gusta” en tu Muro. Esta última iniciativa de “Mengano” recorre artistas, fotógrafos, ilustradores y escritores, pero tiene un gran “Pero”... El “Pero” es grande, desde mi punto de vista, y síntoma de los Fast Times que vivimos y donde parece no haber tiempo ni para leer un artículo de prensa o unas hojas de libro mientras se toma una agüita guisá, un café solo o un lechileche; donde no hay tiempo para Vivir... O grande “Pero” es que se mira la obra de arte como quien mirara un coche pasar: no vemos el coche, solo queda en nuestro cerebro el efecto Doppler del IiiiiiiAAauunnnn... Así encuentro la iniciativa del color amarillo en el perfil de Facebook como la más inútil de todas las que he visto. Desde mi punto de vista, no logra nada y solo sirve para la propia descarga emocional tranquila y “civilizada”, esa de la que se aprovechan los infames, como si se buscara una catarsis colectiva: no sentirnos solos, compartir el miedo, la rabia, la furia... La veo como una “acción” más, una performance que se queda en el mero entretenernos frente al ordenador, sin reflexionar. Porque lo que toca ahora es salir a la calle, reflexionar con vecinos, amigos y compañeros, organizar acciones vecinales que reduzcan, por ejemplo, la necesidad del barrio, cambiar los hábitos consumistas que nos han hecho esclavos y chuchangos acomodados...

Me revuelco con varias historias y parece que voy ciego. Veo ballenas que son islas e islas que hace años mataban ballenas y tallaban sus dientes. Pienso en amarillo, esa lluvia leve, lluvia carente, pienso en una tribu toda alzando la voz alrededor del fuego. Es la catarsis de unas manos, de un lamento tan antiguo como inútil. Buscan al… Leer más »