La poesía es deriva

Creación, ensayo y crítica

Haberte dicho

Debería haberte dicho
que no más soy un asteroide,
una cometa a la caza de palomas,
un globoaerostático voiyeur,
la piedra que disparas con la tiraera.

Haberte dicho
que no soy real hasta que me evado en tus manos,
y me cierras los ojos con dos monedas de 25 pesetas.

Terça feira, 18/11/2014

El goteo incesante y la voz de chorro al caer,

el murmullo incomprensible de los guiris

-esta sordera cerrada, impagable-

 

… Esta letra ilegible de los viajes en metro…

 

 

 

Taza de café,

pan y presunto e queijo

en lonchas.

El amanecer despierta

y el horizonte es una orquesta

muda y sin instrumentos,

una bella muerte que duerme

sobre tu cama; que te espera.

Y el sol mientras tanto más allá,

além dos luceros y das estrelas,

além das luces dos coches

que viven de noche.

Que se oculta a mi llegada.

La tabaiba

Se refleja en un espejo huérfano,

a diario sueña con la tierra que le arrancaron;

es el recuerdo de un deseo,

la idea de una boca de cristal atrapando libros,

las historias de los portaretratos,

los ronquidos de los cojines de colores sobre el sillón;

el eco de los gemidos en la cocina.

La tabaiba dulce me mira fijamente desde el balcón;

y no conoce nada de mí.

Poems from long ago… 4 de n

Instrucciones para no ser infiel (sólo aplicable a hombres)

 

Coge una

cuchilla de afeitar y

corta

TE
LOS

testículos.

Acto

seguido

cose

TE

LOS

con el hilo de capar toros y cerdos.



Mateo 18:8:
“Si tu mano o tu pie te hace pecar, córtalo y tíralo. Es mejor que entres en la vida manco o cojo, que teniendo dos manos y dos pies, ser echado en el fuego eterno”

(hecho oído por youtube, sobre un agricultor colombiano)

 

Carnívoros

 

Desgarramos la yugular del mundo

a mordidas,  arrancamos con nuestras manos

la carne que nos ofrecía la Vida.

Después del banquete,

dedicamos unos minutos a lamernos

la sangre  del hocico el uno al otro,

pues esa noche podíamos dormir tranquilos de nuevo.

 

 

Luz y malas yerbas

Llamar a la luz

y en seguida darle

otro nombre,

silencio, quizás,

o corazón de la carne

y acostarse con ella

y arar ese surco de la vida,

esa tierra para otros vuelos,

y volar, entonces, por un instante,

bien alto, llevarte el vértigo

a las latientes y profundas veredas,

las venas y su angustia por más,

las arterias y sus tenerte siempre tantas ganas;

ellas siempre estarán erguidas hacia donde tú quieras,

como un silencio más,

como otra forma de retrasar la muerte unos segundos.

Alonso Quesada, dos poemas.

Poemas extraídos de “Insulario”, antología de textos de Alonso Quesada confeccionada por Lázaro Santana.

 

 

UN TENEDOR DE LIBROS

 

 
Este es un tenedor de libros, bueno;

un inglés muy pacífico, que mira

distraído el amor.. . Frente a mi mesa

él trabaja consciente. -Es la oficina

de una entidad británica, severa,

donde pagan ¡mis números! con libras…
Hay un claro de sol sobre la testa

del inglés y él lo siente y se suaviza

aquel mirar tan mercantil que tienen

los ojos grises… pero no termina

la operación de cálculos que sigue

la recta ruta, bajo el sol, precisa…
Todos trabajan menos yo, que miro:

¡mi alma en todo minuto está propicia!

Y este es el mal de mi futuro de hombre.

¡Esta es mi enfermedad desconocida!…

El inglés ha parado, por fumarse

un cigarrillo de opio; una sonrisa

tiene en los labios y una gracia inglesa

me dice en tanto el cigarrillo lía…
Y entonces, la discreta entonación

de este adorable míster, finaliza,

y al verme como ayer, puestos los ojos

en lugar diferente al que me obligan,

clama: -¡Señor poeta, muchas nubes

para ganar con claridad la vida!…
¡Pero me cuenta de la Amada, lejos,

en los fríos hogares!…

Una cita

de patriotismo, que orgulloso siente

su corazón,

todo teneduría.. .

Y mi alma puesta en ocasión de plática,

al alma inglesa a platicar invita,

con la recordación de aquella aurora

en la que alondra y ruiseñor porfían…

Y el entusiasmo del inglés florece,

como una flor exótica, divina,

que sólo han visto nuestros buenos ojos,

en un caliente invernadero, un día…

 

 

EL BALANCE

 

A Tomás Morales

Estos cuarenta ingleses esta noche se juntan

para hacer un balance porque termina el año.

El trabajo nocturno, si es trabajo de números,

tiene para estos hombres un voluptuoso encanto.

Van llegando puntuales. Sobre las altas mesas

van uniformemente los libros colocando;

luego sacan sus pipas; reposados encienden

y antes de dar comienzo beben un whisky agrio.

 

La oficina está plena de luz, y yo he venido,

como todos los días, con bastante retraso…

Ellos, que no toleran la indiferencia mía,

en su lengua, a mis modos, ponen un comentario…

Y el más viejo de todos, el tenedor primero.

-¡ jaranero divino! a mi entrada alza el vaso

y con una postura de orador de Hyde-Park

grita:- iBrindo, señores, por el amigo Byron!
Los demás se sonríen -una burla británica-.

Yo sigo a mi pupitre y empiezo mi trabajo…

 

Sobre Rafael Romero Quesada (Alonso Quesada) en la Academia Canaria de la Lengua.

Sobre “Insulario”, en la revista Moralia

Obra completa (tomo I) en Memoria Digital de Canarias

 

 

Notas sobre el Puerto desde la guagua para un turista

El puerto está preñado,

son engendros metálicos que lo habitan

liberando sus esporas.

Ruido en el aire para la luz

las cabezas en la playa llenas de luceros,

nichos nuevos para miradas rotas

que te acompañan mudas desde la Laja.

Es un vientre extraño, El Puerto,

extraños los huevos que flotan sobre

el aceite de motor y los desechos.

Efluvios, mierda de máquinas que lloran;

hediondos recuerdos.

Los muebles

Y todos esos muebles que deciden irse,

quemándose ellos mismos

sobre un montón de olvido.

Calima de hoy

que saluda una mañana más

-y tú dando los buenos días-

una tarde más

-y te levantas y comes; recoges la casa-

un día mas,

que solamente esperará

hasta que anochezca.

 

***

 

galletas y orujo

un plato de colores

sueño y recuerdos

frente al televisor

 

nadie vendrá porque

ya acá estamos,

durmiendo esos muebles

que alientan nuestras cabezas.

 

***

 

las horas

las sábanas caídas

esta mañana cerrada.

la tierna calima se ha ido

-mamá.

Y casi no sé ya

qué hacer.

 

A Propósito del Tiempo que Tarda la Luz en Recorrer un Metro de Distancia

Contigo, sólo alcanzo a medir
la precisión del tiempo que nos mueve:
nos alejamos; orbitamos el uno al otro;
recorremos erráticos el laberinto de cesio del reloj;
nos acercamos.
Contigo, la distancia que nos separa
huye de medidas exactas.
La distancia que nos acerca
es difícil de precisar
y, sin embargo, la luz que compartimos
recorre, imperturbable, 1 metro de espacio en 0,00000000333564052
segundos de tiempo.

publicado en Confluencias (BeginBook, 2010)

Una verdad imperfecta

La maravilla azul empuja hacia el desierto.

El corazón avanza a tientas entre cientos de acequias de plata

entreveradas por las dunas e infinitos caminos.

A lo lejos, unas montañas de silencio insinúan seres ancestrales,

gigantes aparecidos tras el velo de un agua imperceptible

que busca, sin cesar, su primer recuerdo…

Cuando amanezca, nada cambiará.

La luz apenas ofrece una verdad imperfecta.