Extraños

Duermen bajo una luna imperceptible, luces sólo tras una cortina de verano, inoportunos, de una necesidad. Millones que vuelven a diario como si en el regreso encontraran algo de paz, y algún sosiego. Viven en cuevas, ablandando las migajas que caen.

La tabaiba

Se refleja en un espejo huérfano, a diario sueña con la tierra que le arrancaron; es el recuerdo de un deseo, la idea de una boca de cristal atrapando libros, las historias de los portaretratos, los ronquidos de los cojines de colores sobre el sillón; el eco de los gemidos …