22 de noviembre

Divide y vencerán

Justo antes de comunicar delicadamente al mamut que ya debía ponerse en marcha, algunos sectores de la tribu comenzaron a señalar las carencias del grupo de tiradores, a quejarse de las ausencias de determinados colectivos, reclamar una repartición más equitativa de minorías y géneros no representados tanto como los otros. La discusión avanzó y el mamut, aburrido, se marchó a que lo devorasen unos leones y hienas. Al menos ellos se ponían de acuerdo en lo que les importaba. La tribu, lógicamente, murió de hambre.

10 de julio de 2018

Duerme. Recorre en sueños la extensión de la cama. Descansa en su naturaleza, mi hijo, y yo aprovecho para ordenar esta poca hora —acabo de escuchar un ruido y me levanto. Lúcio, en el suelo (se ha caído) sigue durmiendo. Lidio con el susto, con un dolor que no es mío, inexistente y futuro pasado; cuyo llanto nunca escuché. Dispongo sobre la mesa algunas pocas metáforas sobre la creación, la rutina, la maravilla de la química contra otra química, de las puertas que abren otras puertas para cerrar otras puertas, casi al unísono; y nadie para aplaudir. Extraña contraprestación, ésta, mientras duran los alisios que tímidamente riegan la cumbre hasta la mañana.*No estoy preparado para el proceso del morir y, quizás, ya debiera irme preparando. Para la muerte que sea, la mía, la de otros… La de otros no, por favor; la de otros no…

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No estoy preparado para el proceso del morir y, quizás, ya debiera irme preparando. Para la muerte que sea, la mía, la de otros… La de otros no, por favor; la de otros no…

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De tanto desear irme, infantil y casi a ciegas; de tanto pronunciar yo el «¡Vámonos!», asisto al espectáculo del tiempo revolviendo todas mis cosas.

18 de julio de 2018

Queda mirando al suelo,

Las manchas oscuras de la baldosa.

Nada en ellas distingue,

            Ni fechas, ni alaridos.

Apenas unos signos hieráticos

Asidos a la nada.

***

Ese atravesado por el aire,

Contenido en un sol de hebras,

Acuático y seboso,

Ese moviendo los labios fuera del agua,

Ya sin boca,

Demandándole más a la vida.

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De tanto desear irme, infantil y casi a ciegas; de tanto pronunciar yo el «¡Vámonos!», asisto al espectáculo del tiempo revolviendo todas mis cosas.