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… no te encuentra si no te desnuda él mismo,

permaneces como levitando entre crujidos y brujas,

entre fantasmas, migas de pan y viejos espantapájaros,

añoras el sabor de su piel desde que tu boca abandona su boca,

y cuando tu boca se desprende de la palpitación más allá de su ombligo…

gimes…

Dice que extraña tu olor cuando emigra de tus muslos

y su olfato no soporta la soledad ni la condena

de no surcarte entre las nalgas y circundarte tus pezones…

no aguanta su lengua pender de un hilo tu saliva.

Dice que eres un reconocido pirómano

y que tus sábanas no apagaron alguna vez incendios

y denuncia de ti que nunca quitas la sed por completo.

… Tú le entregarás el licor

de un sacrificio azteca

y que nada más entrar a casa

le ofrezcas una manzana para excusar la caída de sus bragas.

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