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“Tratado del carnaval en Niza: acontecimiento festivo y reflexión ética a partir del hecho amoroso”, es un artículo de Daniel Bernal (Tenerife, 1984) donde se desarrolla un texto de fondo ensayístico en el que, sin avisar al lector de su objetivo primero y último -si escribir una crítica literaria, o una reseña,si una nota de prensa o un microensayo o un artículo de opinión- el autor despliega toda una serie de relaciones filosóficas y argumentísticas donde, curiosamente, escasean casi hasta la desertificación los ejemplos que, del libro, servirían para sostener lo que de este se afirma.

 Así, el texto de Daniel Bernal se deja estar cómodamente en una encrucijada donde el lector no lee nunca el libro que da pie al artículo en cuestión,  ni sabe nunca, a ciencia cierta, qué motiva tal texto. Apenas son unas 6 líneas las que nos hablan de las características de “Tratado del carnaval en Niza”, y seis líneas son pocas líneas para un artículo que llega a las dos páginas y media (en Times New Roman, 12, interlineado 1,5). Pocas líneas, en definitva, para un poeta y unos poemas del que se afirma que:

  1. los versos del poeta en “Tratado de Carnaval en Niza” son versos concisos, con una enunciación que roza la oralidad por momentos alcanzando un grado de concentración epigramático, y de una naturaleza casi aforística.

 …Y donde apenas leemos versos del poeta Samir Delgado, ¿qué nos queda? ¿qué hay? ¿A quién leemos? Leemos a Daniel Bernal, como crítico literario, como ensayista, pensador o articulista, pero no al poeta autor del libro; leemos, sí, una exageradísima -al menos, a mi entender- retahíla  de datos y argumentos expuestos y enlazados, pródigos en referencias culturales y nombres de intelectuales, sin que se vea ese diálogo crítico-lector que une a este último con el poeta. Pareciera, incluso, que el único fin del texto fuera el de sostener, aupar y ubicar el poemario en tal o cual corriente filosófica o literaria contemporánea, asignarle este o aquel pensamiento; asociar el poemario y al poeta a nombres como Mario Benedetti o Jorge Riechmman; encumbrarlo en altas cimas; hurtándole al lector su capacidad de opinar al respecto.

Estrategia esta, no obstante, válida, según qué pretenda el autor, según cómo conciba la poesía y la crítica literaria, la literatura misma y la creación, pero que aleja, irremediablemente, al lector del poeta, y al lector del libro de poemas, creando, además, unas expectativas sospechosas y sin ejemplos que la sostengan. Texto este, de Daniel Bernal, que parece afectado de contexto excesivo, y que poco habla de poemas o Poesía.