Reading Time: 1 minute

Esta tarde, frente al mar.

En busca de silencio.

Con la piedra ahí, crepitando

bajo la espuma,

con la respiración ancestral

de los cangrejos ermitaños,

de la babosa de mar en el pico de su gaviota,

del futuro de los peces abandonados en la bajamar.

 

A pocos metros un hombre rebusca entre la rocas,

duda y tienta cada movimiento, cada antagonismo muscular;

sin duda busca donde no debiera,

sin duda busca aquello que sabe que es y está.

Y se desnuda, porque no parece encontrar nada.

—desconfía de mí—

—desconfía de los gatos pescadores—

—desconfía de las garcetas y los zarapitos—.

Se desnuda.

 

Y yo me vuelvo al mar,

a rememorar el eco reciente de la arena.

 

 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.