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Llamada del escritor ucraniano Yuri Andrujovic a los ciudadanos europeos

Queridos amigos, y en especial periodistas y editores extranjeros,

Estos días recibo un montón de solicitudes para que les describa la situación actual en Kyiv y en Ucrania en general, y para que les exprese mi punto de vista sobre lo que está sucediendo, así como mi visión de lo que pasará en un futuro próximo. Como me es físicamente imposible escribir para cada uno de sus diarios un artículo de análisis en detalle, he decidido preparar esta concisa apelación que cada uno de ustedes puede utilizar a su buen criterio. Lo más importante que tengo que decirles es lo siguiente: en menos de cuatro años de gobierno, el régimen del señor Yanukovych ha llevado el país y la sociedad a límites extremos de tensión. Lo peor es que se ha atrincherado en una posición desesperada por la que debe mantenerse siempre en el poder, sea como sea. De lo contrario sufrirá graves sanciones penales. La magnitud de lo robado y usurpado supera con creces cualquier idea de la avaricia humana. La única respuesta que el régimen ha dado a las protestas pacíficas, que ya duran tres meses, es una violencia “combinada“: ataques de la policía especial en Maydan, combinados con la persecución de los activistas de la oposición y de los ciudadanos (vigilancias, palizas, incendio de automóviles, casas, allanamiento de viviendas, arrestos, cadenas infinitas de juicios). La palabra clave es “intimidación”. Pero, a pesar de todo, sus métodos se han vuelto ineficaces, y la gente sigue protestando cada día con más intensidad, mientras el gobierno endurece su represión más y más.

El “fundamento legislativo” para esta represión fue creado el 16 de enero, cuando los diputados del parlamento dependientes del presidente votaron a mano alzada (¡!) violando completamente el reglamento, un procedimiento que en pocos minutos (¡!) aceptó una serie de modificaciones legislativas que en realidad instauran una dictadura y el estado de emergencia en el país, y ello sin declaración expresa. Yo mismo, escribiendo y divulgando estas líneas, me convierto en un delincuente por “difamar” y “fomentar conflictos” etc. Si aceptamos estas “leyes” tenemos que conformarnos con aceptar que hoy, en Ucrania, todo lo que no está permitido por el gobierno está prohibido. Y lo único que está permitido por el gobierno es la obediencia ciega. En desacuerdo con tales “leyes” la sociedad ucraniana, por enésima vez, salió en defensa de su futuro el 19 de enero. Hoy en día, en las imágenes de las noticias televisivas desde Kyiv, pueden ver a los manifestantes con cascos de diferentes tipos, y a veces con porras de madera en las manos. Pero les ruego que no crean que se trata de “extremistas”, “provocadores” o “radicales derechistas”. Hoy en día mis amigos y yo mismo vamos equipados de este modo a las manifestaciones. En este sentido ahora yo, mi esposa, nuestra hija y mis amigos todos somos “extremistas”. No nos queda otra opción: debemos proteger nuestra vida, nuestra salud y las de nuestros amigos. Nos bombardean desde destacamentos aéreos de la policía, y amigos nuestros caen muertos por sus francotiradores. Según diversas fuentes, el número de manifestantes muertos en el distrito gubernamental sólo durante tres últimos días llegó a 5 o 7 personas. La cantidad de desaparecidos en los alrededores de Kyiv supera la decena.

No podemos dejar de manifestarnos, porque eso significaría que aceptamos un país en el que la vida reviste la forma de una cadena perpetua. La nueva generación ucraniana que creció y se formó en la época post-soviética, rechaza, naturalmente, cualquier dictadura. Si triunfa la dictadura, Europa tendrá que admitir la posibilidad de una Corea del Norte en su frontera oriental y, según diversas estimaciones, entre 5 y 10 millones de refugiados. No quisiera atemorizar a nadie: es la revolución de los jóvenes. Y el gobierno hace su guerra no declarada especialmente contra ellos. Al anochecer, por Kyiv se mueven grupos no identificados de “hombres vestidos de paisano”, que capturan en su mayoría a jóvenes, especialmente con los símbolos de Maydan o la Unión Europea. Los secuestran y los llevan al bosque, donde los desnudan y los torturan en el frío atroz de enero. Sorprendentemente, las víctimas de este tipo de detenciones son a menudo jóvenes creadores: actores, artistas y poetas. Parece que por Kyiv marchan unos “escuadrones de la muerte”, cuya misión es destruir. Otro detalle cotidiano: la policía tiende emboscadas a los manifestantes heridos, los capturan y (repito: ¡heridos!) los llevan a un lugar desconocido para interrogarlos. Ir a un hospital, incluso para los espectadores casuales heridos por la metralla accidental de las granadas de la policía, es extremadamente peligroso. Los médicos no pueden hacer nada y se ven obligados a entregar a sus pacientes a la llamada “policía”.

En resumen: en Ucrania se llevan a cabo crímenes masivos contra la humanidad. Y el actual Presidente y su Gobierno son responsables de todo ello. Si hablamos de extremistas, solamente puedo decir que los extremistas son hoy los altos funcionarios del gobierno. Ahora déjenme responder a dos de sus preguntas más frecuentes y también más difíciles de responder para mí: no sé qué sucederá, ni siquiera sé lo que pueden hacer ustedes por nosotros. Pero lo que realmente pueden hacer es difundir mi llamada a tantas personas como les sea posible. Por favor, ¡muestren su solidaridad con nosotros!¡Piensen en nosotros! Cualquier cosa que puedan hacer servirá a nuestra causa. El pueblo ucraniano defiende unos valores europeos en una sociedad libre y justa, unos valores que defendemos con nuestra propia sangre, en sentido recto. Espero que lo estimen.

Texto original extraído de la página de la editorial Acantilado. Por su profundo interés, y con fines deliberadamente reflexivos ruego su lectura detenida y una máxima y solidaria difusión; entre otras cosas, porque la deriva represora y anticiudadana de las políticas aplicadas por el PP y por la actitud demostrada, hasta ahora, por las fuerzas de seguridad del estado, considero necesario una urgente reflexión sobre lo que está pasando en Ucrania y la situación actual en España. Sobre el texto, el subrayado, la cursiva y la negrita son mías.

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