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En una tumba de luciérnagas
me vivo como Lorenzo
preñando cada una,
y todas, de sus lágrimas.
El B52 ya pasó, ya se aleja
con su zumbido repelente
y lleno de hambre y desesperación…
Hemos llegado tarde al refugio.
Mamá y papá y Tobi
han muerto..
Solo te queda mi boca,
llena de mentiras, para sobrellevar
la vida que nos queda.

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