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I

Te llegaste como un ángel que sabe nada de misericordia. Viniste a mí. Diría que me buscabas. De ahí que casi no entienda esa costumbre tuya ahora de huir (de aquí, de ahí) de ti, hacia todas partes y ninguna. Y no quieres darte cuenta pero te delatan las miguitas de pan desnudas que sin querer deslizan tus manos, esos otros dedos que te suben la falda justo después de comer, y que hacen que abras otra vez la boca.

II

Una vieja polaroid tomaba fotos a escondidas y nadie se daba cuenta. Los durmientes dormían y el imbécil de bata blanca seguía frente a la pantalla. Un sabelotodo.Canción tras canción un corazón intentaba secarse al otro lado del pasillo, para poder seguir viviendo, para poder continuar sin nadie, desconectado de todo aquel sistema de tubos, oxígeno, jerginguillas, mantas que se cambiaban solas, drogas para esto y aquello que te metían en la boca sin consultar…

Sistema de dependecia como otros; estas ahí; pero no cuentas para nada.

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