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Fotografía de Dani Miquel

El clima es un conjunto de afecciones atmosféricas que caracterizan un entorno o ámbito. Estas afecciones que dan personalidad a tal o cual clima son, entre otras, la topografía, la temperatura, la humedad, la relación altitud-latitud, la presencia y características de la cobertura vegetal, el régimen de vientos, etc. Ocurre lo mismo con los poetas, salvando las distancias. Y con la Poesía, entendida como mundo, submundo o universo donde nacen, se mueven, se relacionan (o no) y mueren esos vientres de vida que son las islas y los continentes. En islas y continentes, puede darse un curioso fenómeno: los microclimas. Cuando así acontece, y sucede en algunas de las islas Canarias (p.ej. Gran Canaria, La Palma), lo reducido del territorio, ese límite repetido y recordado hasta la saciedad por libros y piedras del continente (la gran isla perdida) parece diluirse, volatilizarse en cuestión de segundos.

Con la Poesía en Canarias sucede de igual manera, pues tan poco territorio puede condensar una intensidad creativa y una variedad literaria solo perjudicada cuando algún iluminado quiere apropiarse de la Poesía, autodenominándose su dueño y señor.

Sin embargo, lejos de esas boas constrictoras de la variedad y la salubridad poética, necesarias seguramente como yang (o yin) dentro de las reflujos literarios, las voces de Ramiro Rosón Mesa (Santa Cruz de Tenerife, 1989) y Sebensuí A. Sánchez (Las Palmas de Gran Canaria,1979), entre otras de las aquí presentes, personifican en el espacio y el tiempo esa riqueza que puede observarse en el estado actual de la Poesía en Canarias. Poetas jóvenes o de otras etiquetas al gusto pero que, edades aparte, presentan unas voces, unas inquietudes y sensibilidades manifiestamente distintas, sostenidas con mayor o menor vértigo por sus singulares procesos de (re)creación, sus temas y aproximaciones, las luces y chinescas que cada cual ritualiza en la escritura. Así, en Ramiro Rosón Mesa leemos poemas de una sensibilidad delicada, de cierto aroma clásico o lírico en el verso, que recuerda en muchos poemas a la mirada que se volcaba en lo cotidiano de Alonso Quesada; una voz, también,de una religiosidad entregada a la naturaleza y la música como puertas de entrada a esa búsqueda de la verdad que, una vez intuida, parece espejarse. En otro lugar, extremo opuesto o no, lugar diferente sin duda, la Poesía que extrae Sebensuí A. Sánchez en sus poemas se vuelca más hacia al individuo, a secas, parte de él, el solitario urbano, aquel cuya espiritualidad ha dicho ya hace tiempo “Dios ha muerte” y que parece someterse a la independencia del individuo, a la dialéctica del espejo de lo real y lo “irreal”; su verso es más directo, desnudo, cercano al juego con la noche, mientras sobrevuela la cabeza el cuervo de Poe sosteniendo un ancla en su pico.

 

Ramiro Rosón Mesa (Santa Cruz de Tenerife, 1989)

 

Vuelo

Los pájaros se mecen

–raudas saetas frescas

que surgen de la luz y de la brisa–

en los amados árboles.

Tú los miras, suspensa,

pendiente de las alas

que vienen, van, se mueven

veloces en el vértigo

de una danza de luces inestables.

 

Ya sé tu pensamiento:

quisieras ascender hasta la fronda

que eleva tantas hojas,

que guarda tantas flores,

que tiene tantos frutos.

En esto, nos alzamos de la tierra;

me llevas de la mano;

con ese blando tacto,

me vuelves tan ligero

como un cendal; subimos

a la corriente de las auras frescas

que silban a través de la enramada;

bebemos sus olores,

sus cantos inefables y matices;

giramos, luego, en torno

de palmas, de castaños, de laureles;

llegamos a las copas

–oh cumbre de este viaje–

donde las altas aves nos aguardan,

y acompasadamente,

como las hojas del otoño,

descendemos los dos, sin prisa, al suelo.

 

Hoy hemos conocido

la gracia de volar;

apenas un instante, fuimos pájaros.

del poemario Tratado de la luz (Ediciones Idea, 2008)

 

 

(A Cristo crucificado)

 

Te me quedaste así, como a la espera

de una muerte que aún no te ha llegado;

y tu imagen, mostrándome tu estado,

no es imagen: es carne verdadera.

 

Con mirada serena, ya postrera,

parece que me ves; en el costado,

escucharía, fresco y desgarrado,

el fluir de la sangre en tu madera.

 

¡Qué soledad la tuya, perpetuada

por esta muerte en vida, que revela

el fondo de tu Dios con breve gesto!

 

Ante tu imagen pura y flagelada,

consiento que tu amor así me duela,

porque sé la verdad: tu amor es esto.

 

Renovación del mundo

 

El mundo se renueva con el canto

de un súbito jilguero;

deviene transparencia y armonía.

Dentro de mí, la noche se disuelve,

lavada por el agua de ese canto.

Ingrávidas escalas de sonidos

acendran la materia de mi cuerpo.

Quedan atrás desiertos fantasmales,

laberintos hundidos bajo tierra.

El jilguero me dice

que estoy en el camino de la vida,

que yerro sobre campos

húmedos de sereno.

(Inédito)

 Contemplación

 

Paso la tarde calma

sentado en una roca de basalto.

Desde su forma negra,

puedo mirarlo todo:

cómo hierven las olas

entre los arrecifes;

cómo siguen las nubes

los caminos del aire;

cómo bajan las horas,

veloces, a la nada.

 

Florecen los enigmas

en el rostro del mundo.

Se detienen mis ojos en el agua,

el agua del océano, planicie

que muere más allá del horizonte.

En su piel se dibujan las estelas,

los rumbos infinitos de los buques;

con una sola mano,

se marca toda senda imaginable.

 

En el fin de la tarde, silencioso,

me sueño caminando sobre el agua.

Libertad infinita de los mares,

tengo sed imperiosa

de tu reino vacío de fronteras.

 Voz delicada, sugerente.

(Inédito)

 

La alondra

 

Las calles aparecen

desiertas en el alba de un domingo.

En cables de teléfono colgantes,

una alondra se posa, delicada,

cantando sus febriles arrebatos.

Ahora nadie escucha. Nadie bebe

su manantial de música infinito,

salvo yo, que me asomo a la ventana,

mirándola con júbilo y asombro.

Ella sigue cantando, luminosa,

desde su altura, lejos de la sima

del negro desaliento.

 

Ven, alondra, maestra

de levedad celeste:

revélame tu don, tu suave gracia.

Que mi canto devenga, como el tuyo,

vuelo de notas, fúlgido misterio.

Yo seguiré cantando,

aunque todos los hombres

alejen de mi canto sus oídos

y me vuelvan, ingratos, sus espaldas

como sordas murallas de cemento.

Yo seguiré cantando,

aunque solo mis ecos

respondan a mi voz abandonada.

Ven, alondra: revélame tu esencia.

 

(Inédito)

 

Sebensuí A. Sánchez (Las Palmas de Gran Canaria,1979)

 

Breviario

Cuando todos llueven no paran de dormir

Cuando todos duermen no para de llover

Ésta es la inercia de las letras del poema

Poca pretensión, mucha magia

Mucha pretensión, poca magia

Las notas, las claves, las letras

Un recuerdo del mal

Quizás tu pelo negro

O mis ojos color miel

Es lo que hacen acortar mi breve participación

Esquizodélica

en este teatrillo.

 

Canción triste

Nos vamos corriendo el uno del otro

Para volver a esconder nuestro dolor

En la guarida

Damos la mano y nos la llevamos

La mano del tipo al que se la damos

Los labios de aquella persona que no supimos apreciar

Alimentamos un recuerdo largo y tortuoso sin fin

Nos marchamos con prisas

Convencidos con el tiempo de que tenemos mucho que hacer

De que somos muy importantes y estamos ocupadísimos

Trabajé mucho pero nunca te amé aunque fue lo que más necesité, lo que más necesito.

Expertos en el amor, en el hastío, en el recuerdo y en la perversidad cruel de estos saberes

Nada cambia

Sólo quedan palabras taxativas, especiales, concretas

Y el corazón hecho trizas.

 

1809-2009

Un cuervo se me posó en una ventana viviendo en México

Sólo y de día en la mañana fría

Algo parecido a un grajo, un Corvus Corax

No emitió palabra alguna, presagio o amenaza

Mirando

Tras doscientos años.

 

Abnegación, lamentación y aparición

(Himno de la séptima ilusión)

Un sinfín de soluciones, del 3 al8, aeste universo paralelo de mentiras

Trasferencia neuronal, onda, partícula de un cerebro semi-comatoso

Ilusión de Dios en la monomanía de la lluvia

Cuerpo de caquexia, 18 años,50 kilogramos

Visión por solapación de realidades

Pero ya de noche e insomnios del 72

Todo es sangre

Oculto luego el joven entre la jauría del bosque-ciudad

Luego alcoholes desesperados y los amores ridículos

Himno o salmo descubierto en la espesura de tus malditas palabras

Cognoscitiva percepción intuida en el crepitar llameante del fósforo del hueso

-Fuego Fatuo-

Virgen seguirá este espectáculo de marioneta triste

El pasado ha sido olvidado ahora que el futuro no existe: Oro negro y viscoso

“pauvre sens et pauvre memoire”

1:11 No hay memoria de lo que precedió, ni tampoco de lo que sucederá habrá memoria en los que serán después. (Eclesiastés).

 

Tras al almuerzo, sin recoger la mesa, satisfechos, nos acercamos al espejo de la entrada. Es un espejo de medio cuerpo, es el espejo de la abuela, sobrio, de madera barnizada ya vieja, sin adornos pero cargado de recuerdos. Hoy cumple una doble función, nos devuelve nuestra imagen (o eso creemos) y acompaña la satisfacción de este mediodía de estómago sonriente. Y no buscamos nada más, simplemente queremos reconocernos en este instante de plenitud aunque sepamos que es pasajero. Poco importa. Para las emociones y la imagen, para la sorpresa y las historias el espejo es la piedra numerada, la equis en el mapa que pesa con nosotros para que no nos lleve el tiempo, para continuar en la seguridad de ese presente que sabemos tan volátil. Ese número, a veces fecha, a veces cantidad de un ayer en la cartera o cantidad de cervezas en la nevera, trabaja con la idea de que el tiempo pasado siempre fue mejor. Nos hace mirar siempre hacia atrás creyendo que es el presente lo que nos devuelve el número, el espejo. De alguna manera, la perspectiva del instante se ahoga, se limita cada segundo que permanecemos inmóviles en esa satisfacción que ya voló de nuestro cuerpo, que no es sino eco en la memoria, en la carne. Miles de matices, de detalles eluden eluden entonces nuestra mirada, y la mirada empequeñece y se hace túnel, todo oscuro alrededor, como nublado por un ambiente que, de la nada, aparece y nos embelesa.

Con frecuencia, tanto escritores y poetas como estudiosos y críticos se reconocen alabando el pasado, a los clásicos, a los autores ya reconocidos (ya muertos, casi siempre), ignorando o vilipendiando el “ahora” de la criatura literaria, esa que se crea y destruye con cada relato, novela, poema o artículo escrito, esa que se alimenta tanto de los autores que publican como de los que no porque todos paren ideas de sus cabezas y estas infestan el aire que todos respiramos. Mirar hacia atrás, enamorarse de lo que no se vivió ni conoció de primera mano es un riesgo real que puede nublar la perspectiva que se tiene sobre cualquier tema, empequeñecer la capacidad de disfrutar dela Literatura, de su “aquí y ahora”. En lo que respecta a Canarias, y con una muestra que no pretende ser oficial ni final, el “instante ahora” de la poesía canaria nos deja autores que, de alguna manera, dan la mano (sin saberlo, ni pretenderlo) a los autores que por generación les precedieron. Y es frecuente que “los nuevos” no conozcan a sus hermanos mayores, y si los han leído ha sido “tarde” pero, aún con todo, se puede reconocer una naturaleza compartida al menos, afín en muchos de los casos y de alguna manera diferenciable. De entre todos, una selección microscópica y sus poemas:

 

Acerina Cruz Suárez en “El cadáver de la sirena” (Idea, 2013)

 

LOS DESASTRES

Un esqueleto sostiene una nota

que pone: «Nada». La gente decide

esperar una herencia, trapichear favores,

morirse de obesidad y somnolencia,

ser buitre y también la carnaza,

dar fe a las pantomimas de los charlatanes

con picos de oro ensangrentados.

Los desastres se paginan en un país goyesco

y disuelto como una hostia en el paladar.

Los meses terminan el día quince: no job,

los bancos pagan a los monstruos y los F!…

 

permíteme contemplar con exagerado narcisismo

mi reflejo en el agua del váter del Leroy Merlin.

 

 

CORAZÓN D SERIE B

 

En la playa, los picaderos para un polvo

nocturno se llenaron de jóvenes sin coche,

vagabundos que no pueden pagarse un hotel,

aquí te pillo aquí te mato, y de todo un poco;

así que no es difícil sentarse en una hamaca

y ver que el viento arrastra algunas bragas.

Una serpiente se humilló llevando bolsillos

a lo largo de su cuerpo. Se oían gritos, risas,

me gusta mirar el fuego del mechero —pensé—

antes de encender cualquier papel escrito.

Lula y su amante estaban escondidos por ahí

con el corazón salvaje disparando arena.

Más allá estaba Teddy, la mascota del parque

acuático follando sin quitarse el disfraz:

era una noche fértil para los futuros minotauros;

la fecha exacta de tan mala fuerte: Viernes 13.

Un punto rojo delató al voyeur que filmaba

la escena del 69 que nos estábamos montando.

El vídeo amateur en Internet enfadó a papá y

a mamá, sumamos votos «No me gusta».

Ni siquiera prevalecemos como versión cutre

del amor prohibido entre Romero y Julieta.

 

 

Rayco Arbelo aka R. Alzala en “Confluencias” (BeginBook, 2010)

 

AVESTRUZ 150

 

Quiero un avestruz,

le enseñaré a volar

para que me lleve junto a ti,

quiero un avestruz

lo enseñaré a morder y desgarrar

a quien yo le diga,

lo alimentaré de carne humana

y será el primer

avestruz carnívoro, sí.

Quiero un avestruz,

lo llevaré al hipódromo

y ganaré todas las carreras,

reuniré suficiente dinero

para comprar la casa de tus sueños…

Y ni aún así, te darás cuenta de

que soy quien hace que los sordos

escuchen el despertador.

 

 

XI

 

Todos los monos
miran el techo
esperan
esperan
esperan
la luz no se enciende.
Se entregan al acto
coprófago
día
tras
día
removiendo mierda
revolviéndose
en su propia mierda;
sólo es cuestión de tiempo:
uno resbalará y se abrirá la cabeza.

XII

Las chicas nos piden que trabajemos
de verdad, hay que ganarse la vida,
los recitales, las charlas y la poesía
están bien, pero no dan dinero.

A mí ya me dieron el finiquito
a ti el tercer aviso,
ahora que la libertad llama a la puerta
intento aprender algo sobre escultura
tú comienzas en el aeropuerto.

A pesar de todo nuestras palabras
seguirán en los libros
ellas siempre fueron fieles.

 

Carolina Castellano Fábregas en “Confluencias” (BeginBook, 2010)

 

WHITE LIGHT

No salgas los días de luna llena

Puedes encontrar una historia de amor

En cualkier plaza,

En alguna parte

 

CARAVAN GIRL

¿Cuál será su nombre?

Viaja

Hacia la libertad

Sobre un viejo sky

Con un cassette

En las manos…

Motivos intrigantes…

Libera

Poemas insignificantes

Derivado

De una lógica

No correspondida

Ella no tiene nombre

pero es ella.

 

 

Maiki Martín Francisco en “La niña del frío” (Canarias en letras Fundación Mapfre, 2011)

 

Montevideo 1998

una calle

un teléfono

un perro

un animal

Montevideo

y lluvia fina

lejana y sola

dulce no

amarga

como el mate

monte VI

de Este a Oeste

una extensión

del miedo

de locura

 

La soledad

era esto

 

 

2

 

Paciente como una estrella

que fragua el verso

escupo la tarde

y me olvido

del mundo, de habitar si es necesario

un nuevo espacio de hambre.

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