Punto blanco sobre negro

A veces la luna,

y hoy.

Esta noche que me toca llena. La pienso desnuda esa piel blanca de guardarse, de ofrendar la propia entrega por aquel celo tan de proteger la magia, epidermis tan blanca de gemidos que basta para sonrojar. Apenas una gota de saliva. A veces observo más allá del hombro, rápidamente como queriendo pasar desapercibida, perpetranda en la experiencia que en suerte he recogido de mis años, aquella mirada tímida, aquella contención de los nervios, aquellos labios de cuando los ojos se confiaban a otra persona. Y en esos días más aerostáticos, recorro el mundo con unas alas imposibles, casi prohibidas, Me llego así a la fe de que este telón blanco cegándome ahora, sea más delicado y breve, inabarcable.

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