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Tarde en el puerto

 

Los barcos expulsan su alma

a través de las chimeneas.

El puerto es un buen lugar

para llorar, así

aumenta el caudal

de los océanos.

Y Benedetti es un

marinero en tierra,

nos advierte del

peligro que existe mar adentro,

de los versos ocultos

tras tristes hombres que

contemplan el horizonte,

tristes hombres a los

que la felicidad

se les ha colado

entre las manos.

 

 

The Birds

 

Tu cabeza la pueblan pájaros:
los mismos de Hitchcock.
Picotean, se alimentan de tus sesos,
revolotean sobre tu cadáver,
planean, esperan…
Caen en picado, te hieren,
toman altura,
los olvidas
y cuando menos lo esperas
vuelven…
Caen en picado, te hieren
y lloras y tu voz se pierde
y piensas:
“tal vez llegó el momento de quitar el nido”
y en ese soplo ves la luz
de esta película en blanco y negro
y por un día dices:
never more, never more
y piensas en tu derecho a la felicidad,
en los campos de refugiados,

en los saharauis encarcelados,
en las pateras que nunca llegaron,
en los vagabundos de Mesa y López,
en ti, en mí,
en tus fugas de niña adolescente…
Y vuelves a contemplarte

frente al espejo
y comienzas a reconocerte
sin toda esa mierda
que arrastras contigo.

 

 

Sonrisas blancas

 

Parque de caravanas

-calor-,

personas como moscas,

nada o casi nada quehacer.

Las gaviotas desfilan al antojo

del viento,

descienden,

se reúnen,

dibujan sonrisas blancas

en la playa

-ratas de mar-,

esperan la ausencia del sol

para colarse en la basura…

Como yo, cuando me colaba en tu vida

las noches de los Miércoles.

 

 

 

Avestruz 150

 

Quiero un avestruz,

le enseñaré a volar

para que me lleve junto a ti,

quiero un avestruz

lo enseñaré a morder y desgarrar

a quien yo le diga,

lo alimentaré con carne humana

y será el primer

avestruz carnívoro, sí.

Quiero un avestruz,

lo llevaré al hipódromo

y ganaré todas las carreras,

reuniré suficiente dinero

para comprar la casa de tus sueños…

Y ni aún así, te darás cuenta de

que soy quien hace que los sordos

escuchen el despertador.

 

 

Tanka estival

 

Pájaro rojo
remonta la montaña
roza las nubes.
Despliega verdes alas
y se posa en mi pecho

 

 

Tanka (pre) primaveral

 

Germinan los almendros
nevado monte
flor sobre rama.
Hojas revolotean en
dedos adolescentes.

 

 

Tanka invernal

 

Noche reposa
sobre el níveo lomo
del suave Cisne.
Remanso cálido de paz
en la piel de la luna

 

 

Pecio

 

Lleva cuarenta años junto a la playa

y aún no ha llegado.

Así son los naufragios.

 

 

Huida (Joseph Merrick)

 

El circo llega a la ciudad,

pueril sueño de huida.

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