La poesía es deriva

Poesía, traducción, ensayo y crítica literaria

Etiqueta: amor (Page 1 of 4)

Source http://www.algumapoesia.com.br/poesia3/

Eugénio de Andrade, traducción y selección de poemas inéditos

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VIAJE

 

Iremos juntos separados,

las palabras mordidas una a una,

taciturnas, centelleantes

—oh mi amor, constelación de bruma,

hombro de mis brazos vacilantes.

Olvidados, recordados, repetidos

en la boca de los amantes que se besan

en lo alto de los navíos;

deshechos ambos, ambos enteros,

en el rastro de los peces luminosos,

ahogados en la voz de los marinos.

 

NO ES VERDAD

 

Cae, como antaño, de las estrellas

un frío que se extiende por la ciudad.

No es de noche ni de día, es el tiempo ardiente

de la memoria de las cosas sin edad.

 

Lo que soñé cabe en tus manos

desgastadas de tejer melancolía:

un país que crece en libertad,

entre almiares de trigo y de alegría.

 

Pero la muerte pasea por las habitaciones,

ronda las esquinas, entra en los navíos,

su mirada es verde, su vestido blanco,

huelen a ceniza sus dedos fríos.

 

Entre un cielo sin color y montañas de carbón

el ardor de las estaciones cae podrido;

los mástiles y las casas escurren las sombras,

sólo la sangre brilla endurecida.

 

No es verdad tanta tienda de perfumes,

no es verdad tanta rosa descepada,

tanto puente de humo, tanta ropa oscura,

tanto reloj, tanta paloma asesinada.

 

No quiero para mi tanto veneno,

tanta madrugada barrida por el hielo,

ni ojos pintados donde muere del día,

ni besos de lágrimas en mi pelo.

 

Amanece.

Un gallo raya el silencio

dibujando tu rostro en los tejados.

Yo hablo del jardín donde comienza

un día claro de amantes entrelazados.

 

ELEGÍA Y DESTRUCCIÓN

 

De ese tiempo en que se sigue siendo niño

durante miles de años,

traje conmigo un aroma de resina,

traje también los juncos rojos

que ladean la orilla del silencio,

en este cuarto, ahora habitado por el viento;

traje incluso una mirada húmeda

en la que los pájaros perpetúan el cielo.

 

Difícilmente olvido la calle donde encontré

tus ojos inmensos, fascinados

por el fulgor secreto de las espadas,

la casa donde te conté, con las manos trémulas,

la parábola del pan y del vino,

dando a cada palabra un rostro nuevo.

 

La ciudad donde te amé fue arrancada

y no puedo destruir a los centinelas del miedo.

Pero tampoco puedo dejar de quererte

con besos y relámpagos,

con sueños que tropiezan en las paredes

y se alimentan de terror y de alegría,

mientras el tiempo sigue sollozando.

 

¿Qué me queréis verdes sombras de luna

en mi cama donde adormece el frío?

Aquí estoy, más alto que el trigo,

sangrando en los pétalos del día,

y sin recelo de que a nuestros gritos

aun los llamen brisa.

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[12:50pm]

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Sala de estar. Televisor encendido.

La abeja Maya en el interior del bosque.

Un ciempiés exhibe sus dotes de trobador…

pero no convence.

Tras la cristalera de la sala de estar del hospital

un hombre de polo rojo falla su único y último hoyo

en el green. La pelota queda muerta,

y él la mira apenas un segundo y la recoge,

y se va.

En el bar del hospital, sobre una butaca vacía,

da a luz una mota de polvo entre una multitud ausente y gérmenes que la ignoran.

Es un mediodía soleado. Las nubes dibujan la historia del tiempo sobre el césped

mientras un árbol gris y muerto me susurra una historia repetida.

Abandono mis ojos sobre el césped.

La muerte se torna verde.

 

En la sala de espera un viejo moribundo intenta servirse un café de máquina, mientras me mira, perdido, adivinando

la muerte de mi abuela. Se comenta en los pasillos -dice-las palomas en los ventanales, y las tórtolas y los niños.

 

Pero sólo cabe amar cuando unas lágrimas afloran nuevas tentativas de asalto.

Puerta

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Hay una puerta en mi pecho,

y siempre está abierta para ti;

al menos, eso creo…

por eso aguardas, creo,

a pesar de este nuevo hábito

de esperarte, de la velocidad de los días

y de estos gritos que vemos alejarse

atravesando las paredes a las 5:45 de la mañana.

El agua nos redime, en la ducha o bajo la lluvia

en los inviernos que nos quedan;

sobre todo, en nuestro sudor… Y el mar…

El mar, que nos contempla esperando un beso,

o que hagamos unos hijos mirándole de frente.

First date

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El restaurante. El mismo ambiente vinoso y autosuficiente. Los idénticos empresarios con idénticas queridas vestidas de vanas esperanzas. Tú mirada fija en el último horizonte de la mesa, atravesando mi estómago; los ojos escavando mi cráneo perdido, extrayendo no sé que confesiones a mi lengua.

Yo disfrutaba de una creciente erección en ese preciso instante, mientras tú te sincerabas, mientras murmurabas algo sobre un atraco cometido en mi nombre (con tu voz de mujer) y una camioneta hundida por tus delgados y lechosos brazos japoneses, y una pareja de guardias civiles pintarrajeados de payaso y maniatados por ti, en el portal de mi propia casa…

… El camarero llegó con la cuenta y alguien dijo “lo siento”.

 

-Señorita, hay un señor desvanecido en su sopa.

Haberte dicho

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Debería haberte dicho
que no más soy un asteroide,
una cometa a la caza de palomas,
un globoaerostático voiyeur,
la piedra que disparas con la tiraera.

Haberte dicho
que no soy real hasta que me evado en tus manos,
y me cierras los ojos con dos monedas de 25 pesetas.

Poems from long ago… 4 de n

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Instrucciones para no ser infiel (sólo aplicable a hombres)

 

Coge una

cuchilla de afeitar y

corta

TE
LOS

testículos.

Acto

seguido

cose

TE

LOS

con el hilo de capar toros y cerdos.



Mateo 18:8:
“Si tu mano o tu pie te hace pecar, córtalo y tíralo. Es mejor que entres en la vida manco o cojo, que teniendo dos manos y dos pies, ser echado en el fuego eterno”

(hecho oído por youtube, sobre un agricultor colombiano)

 

Carnívoros

 

Desgarramos la yugular del mundo

a mordidas,  arrancamos con nuestras manos

la carne que nos ofrecía la Vida.

Después del banquete,

dedicamos unos minutos a lamernos

la sangre  del hocico el uno al otro,

pues esa noche podíamos dormir tranquilos de nuevo.

 

 

Luz y malas yerbas

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Llamar a la luz

y en seguida darle

otro nombre,

silencio, quizás,

o corazón de la carne

y acostarse con ella

y arar ese surco de la vida,

esa tierra para otros vuelos,

y volar, entonces, por un instante,

bien alto, llevarte el vértigo

a las latientes y profundas veredas,

las venas y su angustia por más,

las arterias y sus tenerte siempre tantas ganas;

ellas siempre estarán erguidas hacia donde tú quieras,

como un silencio más,

como otra forma de retrasar la muerte unos segundos.

Prosas de Jardín, de Lázaro Santana (selección breve)

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Flores en la orilla del canal, sus fragancias

rojas, azules, amarillas. El frío transparente de

marzo en Amsterdam hace más luminoso el olor.

[…]

 

Página transitada por los perros: su inconfundible olor a esquina meada.

 

[…]

 

Cuando hace el amor cree hundirse en una

ciénaga donde hasta no respirar es un placer.

 

[…]

 

¿Qué buscas en el poema: su vida o la tuya?

[…]

 

Asirte a la escritura sin tener en cuenta que

vas a hundirte con ella.

[…]

 

Hacer un (buen) poema después de haber

hecho (bien) el amor: algo parecido a eso debe

ser la perfección.

 

[…]

La nada existe un mal poema la colorea de

gris.

[…]

 

Un poema es un sistema: los astros circulan

por él según un orden estricto. Cuando ocurre

una catástrofe se produce la iluminación.

 

 

 

A Propósito del Tiempo que Tarda la Luz en Recorrer un Metro de Distancia

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Contigo, sólo alcanzo a medir
la precisión del tiempo que nos mueve:
nos alejamos; orbitamos el uno al otro;
recorremos erráticos el laberinto de cesio del reloj;
nos acercamos.
Contigo, la distancia que nos separa
huye de medidas exactas.
La distancia que nos acerca
es difícil de precisar
y, sin embargo, la luz que compartimos
recorre, imperturbable, 1 metro de espacio en 0,00000000333564052
segundos de tiempo.

publicado en Confluencias (BeginBook, 2010)

“Testamento”, primeros poemas.

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Cuando la Bella Dama se hago cargo, finalmente,

de mi historial, querría encargar una investigación

en profundidad de las causas y los causantes de mi muerte;

quiero saber si Dios, si mi padre o mi madre,

si mis hermanos, mis amigos y enemigos,

si mis profesores o mis compañeros de clase,

si mi jefe y mis colegas de trabajo,

si un vino picado o ron mal servido son culpables,

o si fueron, por casualidad, testigos de mi fallecimiento.

 

Sobre todo, y es muy importante para mí,

si el Amor, el Deseo, o el Querer,

con todas las mujeres implicadas en ello,

han sido homicidas involuntarios de mi muerte.

Ellas…que queden absueltas. Por supuesto.

No aguantaría tanto culpabilidad…

Cuando el Sol se pare para mí,

quiero que festejen mi vida,

que me saquen de baile vestido de tablas

con mucha música y cerveza,

y absenta, y ron;

la comida, que no falte,

que no falten las historias de Carcosa La Vieja,

¿que no escatimen con Johnny!

El día de mi último sueño

quiero tertulianos que no sepan nada de mí

hablando en la televisión;

quiero parodias de esos charlatanes y de mi vida

y que alguien se ría de tanto morbo absurdo;

que beba, que no deje de hacerlo.

Que no deje de besarte.

Quiero premios y medallas póstumas al mejor

cachanchán, un asiento de muerto en una institución importante;

quiero que la OMS declaré una pandemia mundial,

la que sea, y una crisis, me igual el sabor…

Sólo pido un poco de respeto a las entidades financieras,

y algo de resignación:

los mediocres y los cobardes, las cucarachas

y los escarabajos de la mierda… tienen derecho a vivir.

 

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