La poesía es deriva

Creación, ensayo y crítica

Notas para el silencio

Y si se pierde el silencio en medio de un nuevo ruido, ¿acaso perderse no es un hallazgo también genuino, una sorpresa, un otro silencio al que se abraza, abandonando al primero?

Ruido o Luz, crítica literaria

He doblado sobre las hojas las coordenadas que me dieran, he descubierto un nuevo braille en las esquinas del papel. En este mapa de lecturas puedo recordarme, rescatar del tiempo lugares que leí, voces que escuché y que llegaban de los confines del universo, que parecían hablar de mí y de ti, de todos nosotros, niños dibujando historias entre las estrellas:

(N 28º 29’, 16º 18’)

 

Miran los niños la cúpula

del planetario

 

El cielo dibujado

cuenta una historia

que ya apenas recuerda

la memoria de la especie,

cuando caminábamos tras una estrella

cruzando la sabana

hacia el norte

 

Por mucho que te tensan los ojos

los pibitos no ven

o no recuerdan

Sólo ven puntos

 

Desordenados

 

En Ruido o Luz (Ediciones Amargord, colección. ONCE, 2013) doblar las páginas por sus extremos acrecienta el juego que nos proponen los autores, Daniel Bellón, Carlos Bruno y Ernesto Suárez; un juego que nace de un planetario y que sorprende con una «obra poética colectiva y multidimensional», con un cuerpo y una voz que parece no ser fácil de encontrar en las estanterías. Ruido o Luz consolida, además, la realidad de la poesía en Canarias, una realidad variada y rica, que literariamente no tiene dificultades en traspasar a la poesía que se publica y promociona en el territorio peninsular español. Y al mejor conocimiento de esta realidad, la editorial Amargord continúa contribuyendo, haciendo cada vez difícil que el desconocimiento y la ignorancia, que aún se vierte sobre la poesía hecha (y hallada) en Canarias sea un hecho explicable o no avergonzante. Y es que desde los años 90, en Canarias ha crecido una diversidad poética continúa desarrollándose; en pocas líneas, podríamos hablar en esos años de las corrientes syntáticas y voces como Rafael-José Díaz en Tenerife, y de Federico J. Silva, Pedro Flores, Tina Suárez Rojas, Rafael José Franco, entre otros en Gran Canaria, y llegar así a nuestros días con voces tendentes a un universo intermedio, un volcán del medio, literario donde parecen ubicarse (al menos de momento) Iván Cabrera Cartaya y Alba Sabina Pérez (desde Tenerife) y Acerina Cruz, David Guijosa y Rayco Arbelo (inédito) en Gran Canaria, entre otros. La editorial Amargord aporta aquí, y una vez más, su esfuerzo editorial al imagen siempre dinámica la Poesía en Canarias, confirmando, en este caso, la existencia de poetas para los que la poesía es lo fundamental.

Ruido o Luz nos acerca una voz imposible de diseccionar si queremos desnudar sus partes constituyentes, y ya desde el primer poema declara un ritmo y colores que permanece a lo largo de toda la lectura. Y aunque la propuesta poética parezca acomodarse en varios poemas de Geodesia, la tercera parte del libro, el equilibrio poético no se ve afectado y no se maltrata el encuentro radical entre el lector y los poemas, entre el lector y la poesía.

 

(N 28º 45’, O 17º 53’)

 

la luz nos oculta la luz

para ver

hacemos uso de lo oscuro

 

 

(N 28º 18’, O 16º 31’)

De un golpe venimos             de la reventazón

de un tiempo y un espacio encerrados

en apenitas una casi nada         De una violencia

original nacimos y vamos repitiendo

la onda expansiva

 

Matando por miedo a la muerte

esta abstracción se concreta

en las páginas de nuestros diarios.

 

 

En Ruido o Luz, un poemario de cuatro partes más un epílogo y una elucidación entrañable y cercana, nada sobra. Atravesamos historias, sueños, ecos de tierras y universos lejanos, ciudades invisibles y reconstruidas por mecanismos diversos, reflexiones más o menos veladas, como el eco de una tierra que orbitara una constelación de tres estrellas sonoras:

(N 33º 18’ E 43º 37’)

 

El sabio decidió

no disponer más nombres de estrellas

(se le acababan los alfabetos)

no invento más para las constelaciones

(se le agotaban los mitos las bestias y los objetos)

 

murmuró Omar Jayyam

las estrellas se apagan

regaló al sultán un calendario

el más preciso que los tiempos vieron

la caravana alerta

            pidió una copa de vino

sonrió triste o socarrón

parte ya hacia la nada

            ¡ya es la hora, despierta!

 

El sabio cerró los ojos y respiró

el sabio dejó de oír el ruido y las voces

dejaría pasar cien mil años

y entonces moriría en paz

 

La propia escritura de los poemas quiere acercarse al lector, de la mano de un estilo directo, como de cuentacuentos a veces, y una escritura comedida y tranquila que nos propone averiguar el significado de los silencios, su lugar en la comunicación, proponernos la pregunta del Qué, qué es eso que hace perfecto al silencio, a los silencios que habitan la lectura, el espacio entre estrofas; Qué hay más allá de este lugar donde acaba el poema, entre página y página.

 

(N 40º 4’, O 74º 44’)

Tras el azul

 

extraña condición alzar afuera

del confín del planeta

el telescopio necesario que nos muestre

tanta luz

lejanísima

 

contar

una a una

esas sombras iluminadas

 

dos mil seis mil

galaxias que fluctúan

más allá del campo profundo

 

calcular hasta los cientos

de miles

de millones

los solitarios globos que giran

alrededor de

toda esa luz toda

pero eso y más dado por bueno

si existiera algún cielo otro:

 

demasiado infinito para un solo azul respirable

 

demasiado límite

 

demasiado anhelo

(Hubble, 25 de septiembre de 2003)

 

Además, en lo que respecta al ritmo, cada poema logra decirnos como quiere ser leído de manera que la no puntuación extraña y se asimila naturalmente, transformando así la lectura un observatorio, ubicado en algún espacio exterior, desde el cual podemos reconocer la naturaleza germinativa de los poemas que vienen de profundo, de algunos de los dolorosos lugares de la realidad. Y se abren paso, entre la materia negra, y nos piden que tengamos el coraje de preguntar, de cuestionarnos:

 

(N 33º 35’ O 7º 37’)

En Casablanca explotan hombres-bomba

 

El astrónomo recuerda al viejo de la montaña

cuando era una joven zarza ardiente,

delgado como una caña consumida de fervor.

 

¿Cuándo el místico se viró mensajero

de la matanza? ¿De qué sustancia alimenta

a sus suicidas? ¿Cuándo imaginó la palabra

asesino como sinónimo de predicador?

 

EL astrónomo aguza la vista: las estrellas se mueren

El cielo se vacía. Cada explosión de Casablanca

es un agujero negro. Toma notas. Murmura:

[…]

El cielo se vacío

¿Escapa algo a un agujero negro?

 

Ruido o Luz es, en definitiva, un libro de poemas para muchísimos lectores, un libro que nos recuerda que la poesía no se constriñe (ni debe hacerlo) a la tiranía de la rima ni los egotismos lingüísticos, y mucho menos a la pretensión de exhibir etiqueta y título, fama o tribu. En él la Poesía anida y sabe mostrarse de diversas formas, con ropas distintas y los necesarios accesorios gracias a una letra sencilla, pero no simplicista ni simplona, con ventanas abiertas a la metáfora y sus entendimientos, al encuentro del pensamiento y las pequeñas verdades.

El libro en la editorial Amargord, aquí.

Web de Daniel Bellón, aquí.

Entrevista a Carlos Bruno, aquí