La poesía es deriva

Creación, ensayo y crítica

Extraños

Duermen bajo una luna imperceptible,

luces sólo tras una cortina de verano,

inoportunos, de una necesidad.

Millones que vuelven a diario

como si en el regreso encontraran

algo de paz, y algún sosiego.

Viven en cuevas,

ablandando las migajas que caen.

Un poco demasiado tensos

“… Sí, aquel día fue uno de esos inolvidables. Un día entero desde por la mañana, sin parar, sin prisas, las pausas todas las del mundo, conversábamos porque conversar era la vida y la vida era escribir, pintar, beber con todos y cada uno de aquellos desconocidos, arquitectos del Paint, abogados de absenta y prostitutas, ¿recuerdas a Rata Callejera?… Aquella mañana llegaba a las once y media a la casa y me dijo ‘Vayamos a por un café, aquí al lado’. Hacía años que él no tomaba café después de cierto incidente… igualmente, evitaba desayunar con churros, esquivaba comerlos a toda costa. En efecto,  fuimos al bar de al lado y pedimos café, y yo churros para uno. El camarero apenas tardó unos escasos 4 minutos y, mientras me dejaba quemar por el primer sorbo de bebida negra y el primer mordisco de harina y aceite, mirándome a los ojos exclamó ‘¡Estamos todos un poco demasiado tensos!”… Lo dijo tan gritando que todos las mesas nos miraron y hasta el camarero y el dueño del bar -amigo de su padre- se acercó a nosotros con esa cara a medio camino entre la bronca compadrera y la media sonrisa. Todos sabían quién era él y él también los conocía a todos… ‘¡Todos estamos un poco demasiado tensos!’… No dejé de ecoar esa frase en mi cabeza, y el eco me acompañaría durante el desayuno y mientras comentábamos los nuevos fichajes de la Unión Deportiva. ‘¿Viste cómo saltaron al campo antes del final del partido? Lo hacen siempre, sabes. ¿Viste cómo reaccionó la gente en feisbuk y en la calle? Amenazas de muerte, palizas, máximos desarrollos mierda… Algún policía habría muy cabreado también y esos lo tienen fácil para descargar frustraciones de esas, sabes lo que te digo, siempre pueden joder a alguien con la ley de su parte. Pero la gente tío… Mal. Muy mal. La gente está muy loca, Yoni… Todos estamos un poco demasiado tensos, ¿no?”

Libros, elefantes y osos hormigueros

Dos días y la misma simpática pesadilla. Entro en una librería, una amplia y luminosa y otra pequeña, más bazar que otra cosa pero increíblemente surtida con ensayo y poesía. Leo los títulos, los acojo en el nido que forman mis brazos; no son más de seis en el primer sueño y en el segundo ni los llego a contar. El deseo rampa campante como un caprichoso rex en plena pampa argentina, salivando ante la visión del ganado, frotándose sus garritas contra las flores de los árboles: el ganado de la pampa no es un ganado vulgar… Cuando llega la dependienta le digo que sí, que me los llevo todos, que ahora paso por la caja pero al cabo de unos minutos decido que no, que no compraré ningún libro… No se puede… En el otro sueño ocurre algo similar aunque más doloroso aún. Ante mis ojos poesía japonesa del siglo veinte, poetas contemporáreos míos que quiero leer, poesía persa, libros cartoneros, libros para niños ilustrado con un gusto y una delicadeza exquisitos… Tampoco los compro. No se puede… Cuando despierto, al tercer día antes de un tercer sueño, no me resisto y me acerco a la librería y compro dos libros, Cartas y Ensayos Selectos, de Raymond Chandler, uno de ellos, y un estudio etnográfico sobre la lucha del garrote y el juego del palo… Ahora respiro y vivo mejor y poco a poco voy conociendo al abuelo Ray y leo sus cartas, mi cerebro se apropia de uno de los títulos sarcásticos de Ray con los que siebra una de sus epístolas: Todo lo que se necesitan son elefantes

Y es verdad, piénsalo. El helicóptero de Rajoy tuvo miedo de los elefantes, Rajoy también y compró pantallas de plasma, Cospedal tuvo miedo de los elefantes y compró un paquete de sobres, temer a los elefantes hace que la gente mienta y mentir es cosa de mentirosos. Soria tiene miedo a los elefantes pero se consuela con trabajar en Repsol, se consuela así en sus más húmedos sueños…Todo lo que se necesita son elefantes por eso hay premios literarios que los temen y premian a loa mediocres. Todo lo que necesitas son elefantes, Aníbal lo supo antes que el tío Raymond… Yo prefiero los osos hormigueros.

“Diario de una bomba a punto de estallar”, propuestas para una crítica literaria (1 de n)

Bombas que no se deciden a estallar

[…] ganador de la XVII Edición del Premio Internacional de Poesía Ciudad de Las Palmas de Gran Canaria, correspondiente al año 2009,el afortunado autor, Teodoro Santana (Gran Canaria, 1957).

Con el libro en nuestras manos observamos una edición elegante, como suelen serlo todas las correspodientes a ganadores del mencionado premio; diseño de portada cuidado, novedoso y algo vintage, de un material que pide a gritos ser poseído, aunque muy ensución por cierto… “Diario íntimo de una bomba a punto de estallar” detiene a primera vista nuestros ojos en ese título sugerente que ya abre las puertas de la lectura. La bomba no despliega su potencial destructivo, pero que avisa al respecto, advierte sus intimidades aún por declarar; sugiere, quizás, lucha, acción, y hasta denuncia (¿social?), lo cual refuerza una imagen de portada en la que un grupo de policías sacados del Mayo francés porta, entre porras y llaves y esposas, ramilletes de flores y algunas frutas.

 

El libro comienzas tras una cita evocadora de los vientres abiertos de los  bombarderos aliados sobre Berlín: «La bomba sólo está viva mientras cae» (Iain Banks), con el que se da paso a dos poemas en los que ya se nota una personalidad creativa definida, estrechamente vinculada a la poesía social y, en este caso, de génetica efectivamente combativa sin resultar panfletaria, al menos de momento. El panfleto es el principal riesgo de la poesía social en la actualidad, poesía que ya tuvo su momento, su motivo.  Recién abierto el libro, comenzamos preguntándonos por el vacío de la sombra de un alguien ―que bien puede ser el lector que se acerca a los versos―, pidiéndole que venga al origen de todas las palabras, al aliento encendido que nos consume. Ven―dice el poeta― a mi abrazo furioso y desolado. Y como lectores, vamos, nos acercamos a él.

(más…)

Reflexiones sobre la crítica literaria

… Al margen de corrientes críticas y ataduras de todo tipo, lejos de reseñas disfrazadas de críticas, y de criticas de “contexto excesivo”, esas que hablan de todo menos de la experiencia de la lectura, de la obra leída y revivida, propongo una crítica “de encuentro”, un mano a mano a solas con el texto, con la obra, con el poema, con la incertidumbre y el riesgo; una experiencia. La crítica literaria es, a fin de cuentas, un acto creativo, un análisis e interpretación que se debe a su naturaleza subjetiva pero que, al contrario de una opinión y la mera vanagloria, se compromete con la red coherente y flexible de interpretaciones, de ejemplos y argumentos que elabora y teje. Ahí radica la humildad, la honradez y el compromiso del crítico. Y es un compromiso múltiple; con la concepción propia de la crítica, con el desarrollo continuo de esta, y también con la poesía, con la creación literaria y la literatura…