La poesía es deriva

Creación, ensayo y crítica

She in the sky

Me jugaría la vida por agarrarte, sentirte entre mis dedos, susurrar pegadito a tu piel “never more, never more” mientras la azotea húmeda empapa mi pecho y el estómago se confunde con el corazón y así los latidos y el vértigo. No es amor, no. Ni mariposas ni pájaros azules… Simplemente tenerte unas ganas inmensas. This is you in the sky.

Puerta

Hay una puerta en mi pecho,

y siempre está abierta para ti;

al menos, eso creo…

por eso aguardas, creo,

a pesar de este nuevo hábito

de esperarte, de la velocidad de los días

y de estos gritos que vemos alejarse

atravesando las paredes a las 5:45 de la mañana.

El agua nos redime, en la ducha o bajo la lluvia

en los inviernos que nos quedan;

sobre todo, en nuestro sudor… Y el mar…

El mar, que nos contempla esperando un beso,

o que hagamos unos hijos mirándole de frente.

First date

El restaurante. El mismo ambiente vinoso y autosuficiente. Los idénticos empresarios con idénticas queridas vestidas de vanas esperanzas. Tú mirada fija en el último horizonte de la mesa, atravesando mi estómago; los ojos escavando mi cráneo perdido, extrayendo no sé que confesiones a mi lengua.

Yo disfrutaba de una creciente erección en ese preciso instante, mientras tú te sincerabas, mientras murmurabas algo sobre un atraco cometido en mi nombre (con tu voz de mujer) y una camioneta hundida por tus delgados y lechosos brazos japoneses, y una pareja de guardias civiles pintarrajeados de payaso y maniatados por ti, en el portal de mi propia casa…

… El camarero llegó con la cuenta y alguien dijo “lo siento”.

 

-Señorita, hay un señor desvanecido en su sopa.

Poems from long ago… 4 de n

Instrucciones para no ser infiel (sólo aplicable a hombres)

 

Coge una

cuchilla de afeitar y

corta

TE
LOS

testículos.

Acto

seguido

cose

TE

LOS

con el hilo de capar toros y cerdos.



Mateo 18:8:
“Si tu mano o tu pie te hace pecar, córtalo y tíralo. Es mejor que entres en la vida manco o cojo, que teniendo dos manos y dos pies, ser echado en el fuego eterno”

(hecho oído por youtube, sobre un agricultor colombiano)

 

Carnívoros

 

Desgarramos la yugular del mundo

a mordidas,  arrancamos con nuestras manos

la carne que nos ofrecía la Vida.

Después del banquete,

dedicamos unos minutos a lamernos

la sangre  del hocico el uno al otro,

pues esa noche podíamos dormir tranquilos de nuevo.

 

 

“Testamento”, primeros poemas.

Cuando la Bella Dama se hago cargo, finalmente,

de mi historial, querría encargar una investigación

en profundidad de las causas y los causantes de mi muerte;

quiero saber si Dios, si mi padre o mi madre,

si mis hermanos, mis amigos y enemigos,

si mis profesores o mis compañeros de clase,

si mi jefe y mis colegas de trabajo,

si un vino picado o ron mal servido son culpables,

o si fueron, por casualidad, testigos de mi fallecimiento.

 

Sobre todo, y es muy importante para mí,

si el Amor, el Deseo, o el Querer,

con todas las mujeres implicadas en ello,

han sido homicidas involuntarios de mi muerte.

Ellas…que queden absueltas. Por supuesto.

No aguantaría tanto culpabilidad…

Cuando el Sol se pare para mí,

quiero que festejen mi vida,

que me saquen de baile vestido de tablas

con mucha música y cerveza,

y absenta, y ron;

la comida, que no falte,

que no falten las historias de Carcosa La Vieja,

¿que no escatimen con Johnny!

El día de mi último sueño

quiero tertulianos que no sepan nada de mí

hablando en la televisión;

quiero parodias de esos charlatanes y de mi vida

y que alguien se ría de tanto morbo absurdo;

que beba, que no deje de hacerlo.

Que no deje de besarte.

Quiero premios y medallas póstumas al mejor

cachanchán, un asiento de muerto en una institución importante;

quiero que la OMS declaré una pandemia mundial,

la que sea, y una crisis, me igual el sabor…

Sólo pido un poco de respeto a las entidades financieras,

y algo de resignación:

los mediocres y los cobardes, las cucarachas

y los escarabajos de la mierda… tienen derecho a vivir.

 

XAXO

Llévate mis huesos

lejos

tanto como puedas

déjame aquí mirlado
xaxo
mirando a los celajes

esperando por otra
Otra antropóloga
Otra arqueóloga
Otra patóloga

Otra más interesada
en Otra
cosa

El mensaje

 

— ¿Qué dirías que es…? ¿Un barco? ¿Una ballena caída del cielo para salvarnos del mundo? ¿Los pensamientos holoproyectados de algún suicida?

—…Sí, lo he pensado a veces, ¿sabes? Ahora no sabría qué decirte. A veces despierto por las mañanas con los dedos húmedos como si hubiera pasado la noche buscando algo entre mis sueños… hasta que caigo en la cuenta.

— ¡Es el holoproyector!

— Sí… —sonríe.

— ¿Por qué te demoras tanto siempre?

—Porque es inevitable… Me comes, te como, me alimento de ti…

—Así este amor que te tengo…

—…que me tienes…

—… que te tengo… ¿Ves? — sonríe.

— Podría asegurar que esa plataforma petrolífera de allí no es real. Solo un amasijo de ojoluces.

—¿Ojoluces?

Sí, ojoluces.

— Estás loco, ¿lo sabes?

—Sí, me han dicho cosas peores pero no tiene importancia.

—¡Exacto!

—Pero esto, esos ojoluces sí… Todavía a esta distancia, como si fueran una mentira, un espejismo del miedo… La ley es una, así de pequeña cuando la gritan y se agarran a ella. ¿Me entiendes?

— …

— Pero la intimidad que tenemos ahora… con el mar nos aprieta a veces la garganta, nos ahoga la voluntad…

— ¿Has dormido alguna vez en la playa bajo el vientre de una barca?

— Sí, una vez. Fue en Las Canteras. Se llamaba María.

— ¿Ella?

— ¿Quién ella?

— La chica con la que estabas esa noche.

— ¿Qué chica?

— Siempre hay una chica. Y no has dejado de hablar de ella en toda la noche.

— …

— Ey, no te cortes ni te lo tomes a mal. Muy al fondo siempre nos vive una ausencia, una nostalgia, el recuerdo del sabor de una saliva el olor de un sexo después de almorzar.

—…Sí, hubo una ella pero María era el nombre de la barca.

— ¡Se comieron el uno al otro en el vientre de María! ¡Como dos caníbales!

— Como dos caníbales —sonríe— y en carnaval…

—Ves, es inevitable.

—… Sí.

—Me comes…

—Te como, me alimento de ti…

—Así es este amor que te tengo…

— …que me tienes…

— …que te tengo…

Amor y erotismo, algunos primeros poemas

LA LUZ Y EL GALLO

 

Me arden mucho más los párpados

desde que estoy contigo,

con este olfato de gallo para la luz

de entre tus piernas,

bajo la finísima piel de los acertijos

ensimismados con tu boca,

en pugna por conquistar y poseer

todo lo que queda de mi maltrecha

y cardíaca retina.

 

 

PARA UNA FOTOGRAFÍA

 

No encuentro gravedad

en el agujero negro que habita tus ojos
por eso me mantengo alejado de ti:

las leyes de la física son inmisericordes.

No puedo dejar de mirarte,

aunque me ciegue el luto viejo de tus canciones,

 

la derrama eterna de tus labios…

¿Quién eres? ¿Qué haces ahí sentada

a lomos de dios?

¿Qué se me ha perdido en medio

de tu carne?