La poesía es deriva

Creación, ensayo y crítica

[12:50pm]

Sala de estar. Televisor encendido.

La abeja Maya en el interior del bosque.

Un ciempiés exhibe sus dotes de trobador…

pero no convence.

Tras la cristalera de la sala de estar del hospital

un hombre de polo rojo falla su único y último hoyo

en el green. La pelota queda muerta,

y él la mira apenas un segundo y la recoge,

y se va.

En el bar del hospital, sobre una butaca vacía,

da a luz una mota de polvo entre una multitud ausente y gérmenes que la ignoran.

Es un mediodía soleado. Las nubes dibujan la historia del tiempo sobre el césped

mientras un árbol gris y muerto me susurra una historia repetida.

Abandono mis ojos sobre el césped.

La muerte se torna verde.

 

En la sala de espera un viejo moribundo intenta servirse un café de máquina, mientras me mira, perdido, adivinando

la muerte de mi abuela. Se comenta en los pasillos -dice-las palomas en los ventanales, y las tórtolas y los niños.

 

Pero sólo cabe amar cuando unas lágrimas afloran nuevas tentativas de asalto.

Los muebles

Y todos esos muebles que deciden irse,

quemándose ellos mismos

sobre un montón de olvido.

Calima de hoy

que saluda una mañana más

-y tú dando los buenos días-

una tarde más

-y te levantas y comes; recoges la casa-

un día mas,

que solamente esperará

hasta que anochezca.

 

***

 

galletas y orujo

un plato de colores

sueño y recuerdos

frente al televisor

 

nadie vendrá porque

ya acá estamos,

durmiendo esos muebles

que alientan nuestras cabezas.

 

***

 

las horas

las sábanas caídas

esta mañana cerrada.

la tierna calima se ha ido

-mamá.

Y casi no sé ya

qué hacer.