La poesía es deriva

Creación, ensayo y crítica

La cama, media barra de bar abanonada

Tu ropa dejaba un silencio tras de sí,

confidencia o soco o silo, refugio nuclear.

Ahora nada queda salvo un silencio obcecado,

un letime apocalíptico sobre las playas de la isla de Henderson

donde, ahora, como en la propia trinchera que nos desangra sobre la cama,

se reúnen, a morir, restos de basura, carne y desechos.

No somos más que media barra de bar,

abandonada a la suerte de una medianoche de lunes

donde apenas unas chopas trapecistas, y algunas cucarachas mexicanas,

recalan, para devorarse, entre restos de Jilmador, cepos de caza

y los restos de Lorca lamiendo la sosa caústica.

[12:50pm]

Sala de estar. Televisor encendido.

La abeja Maya en el interior del bosque.

Un ciempiés exhibe sus dotes de trobador…

pero no convence.

Tras la cristalera de la sala de estar del hospital

un hombre de polo rojo falla su único y último hoyo

en el green. La pelota queda muerta,

y él la mira apenas un segundo y la recoge,

y se va.

En el bar del hospital, sobre una butaca vacía,

da a luz una mota de polvo entre una multitud ausente y gérmenes que la ignoran.

Es un mediodía soleado. Las nubes dibujan la historia del tiempo sobre el césped

mientras un árbol gris y muerto me susurra una historia repetida.

Abandono mis ojos sobre el césped.

La muerte se torna verde.

 

En la sala de espera un viejo moribundo intenta servirse un café de máquina, mientras me mira, perdido, adivinando

la muerte de mi abuela. Se comenta en los pasillos -dice-las palomas en los ventanales, y las tórtolas y los niños.

 

Pero sólo cabe amar cuando unas lágrimas afloran nuevas tentativas de asalto.

Notas para el silencio

Y si se pierde el silencio en medio de un nuevo ruido, ¿acaso perderse no es un hallazgo también genuino, una sorpresa, un otro silencio al que se abraza, abandonando al primero?

She in the sky

Me jugaría la vida por agarrarte, sentirte entre mis dedos, susurrar pegadito a tu piel “never more, never more” mientras la azotea húmeda empapa mi pecho y el estómago se confunde con el corazón y así los latidos y el vértigo. No es amor, no. Ni mariposas ni pájaros azules… Simplemente tenerte unas ganas inmensas. This is you in the sky.

Puerta

Hay una puerta en mi pecho,

y siempre está abierta para ti;

al menos, eso creo…

por eso aguardas, creo,

a pesar de este nuevo hábito

de esperarte, de la velocidad de los días

y de estos gritos que vemos alejarse

atravesando las paredes a las 5:45 de la mañana.

El agua nos redime, en la ducha o bajo la lluvia

en los inviernos que nos quedan;

sobre todo, en nuestro sudor… Y el mar…

El mar, que nos contempla esperando un beso,

o que hagamos unos hijos mirándole de frente.

Never, nothing will die

Quita dos a dos

las almohadas.

Quiere dormir,

desnudarse y

tumbar su cuerpo

cómodamente, ser feliz y

soñar… El hombre

elefante frente al tocador

se arregla el cabello,

ajusta el nudo de su corbata y

sonríe, mira por última vez

la noche estrellada…

 

… Lentamente ,

amanece sobre la cama…

Never, oh! never, nothing will die;

nothing will die… Joseph Merrick.

 

Los Sueños del Caracol, poemario inédito (2014)

First date

El restaurante. El mismo ambiente vinoso y autosuficiente. Los idénticos empresarios con idénticas queridas vestidas de vanas esperanzas. Tú mirada fija en el último horizonte de la mesa, atravesando mi estómago; los ojos escavando mi cráneo perdido, extrayendo no sé que confesiones a mi lengua.

Yo disfrutaba de una creciente erección en ese preciso instante, mientras tú te sincerabas, mientras murmurabas algo sobre un atraco cometido en mi nombre (con tu voz de mujer) y una camioneta hundida por tus delgados y lechosos brazos japoneses, y una pareja de guardias civiles pintarrajeados de payaso y maniatados por ti, en el portal de mi propia casa…

… El camarero llegó con la cuenta y alguien dijo “lo siento”.

 

-Señorita, hay un señor desvanecido en su sopa.

Poems from long ago… 3 de n

Espejismos galdosianos

 

Tu recuerdo camina descalzo sobre mi cama.

Pero cuando abro los ojos, ya no estás…

 

Descubrir la mañana

 

La noche aún duerme

junto al cuerpo.

Sólo tu abres los ojos.

 

Poema sin título 01/12/2009

 

Esta lluvia mansa.

Este silencio.

Gratitud y dicha.

 

Poems from long ago… 2 de n

Perdónalos,

porque no saben lo que hacen…

 

Y todos ellos

quedaron tranquilos y satisfechos.

Y al terminar la quema sumarísima ejecución,

todos abandonaron el lugar.

Y a las cenizas carroñeras del paredón,

se las llevó el viento.

Las ascuas impertinentes

se amontonaron frente al muro…

 

En un claro del bosque alguien azuzaba

una gran hoguera, prendía las cruces apiladas,

para una perfecta combustión,

mientras él comenzaba a ahogarse, lentamente,

en los brazos del fuego.

Y en el aire había una misma cantinela,

un advertencia condenada de muerte

repetida una y otra vez…

 

El futuro condenado observaba sin emoción,

con distancia y silencio,

a sus ejecutores honoris causa.

No medio palabra alguna, y se sacó los ojos

y los dejó sobre la mesa.

Una fosa en blanco común

le separaba de todos ellos…

 

Y entonces entraron los hambrientos y ansiosos de carne.

Frente al escritorio, permanecía absorto en la realidad,

en las claves de ese desorden

que solamente él comprendía…

 

Tuvo que salir.

Alguien llamó a la puerta

y pronunció su nombre.

Poems from long ago… 1 of n

TE xto

ji

do vivo

________

I                       Sistema límbico

II

II

I

________

Edificios múltiples

BOCApuerta

OJOntanas para desear el exterior

Pasillos circulatorios blancos

velatorios blancos

 Departamentos de muerte cerebral

PIRA funeraria

Fuego en el cerebro

Habraquelim itarseaarder

Abadda kedabra