La poesía es deriva

Creación, ensayo y crítica

[12:50pm]

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Sala de estar. Televisor encendido.

La abeja Maya en el interior del bosque.

Un ciempiés exhibe sus dotes de trobador…

pero no convence.

Tras la cristalera de la sala de estar del hospital

un hombre de polo rojo falla su único y último hoyo

en el green. La pelota queda muerta,

y él la mira apenas un segundo y la recoge,

y se va.

En el bar del hospital, sobre una butaca vacía,

da a luz una mota de polvo entre una multitud ausente y gérmenes que la ignoran.

Es un mediodía soleado. Las nubes dibujan la historia del tiempo sobre el césped

mientras un árbol gris y muerto me susurra una historia repetida.

Abandono mis ojos sobre el césped.

La muerte se torna verde.

 

En la sala de espera un viejo moribundo intenta servirse un café de máquina, mientras me mira, perdido, adivinando

la muerte de mi abuela. Se comenta en los pasillos -dice-las palomas en los ventanales, y las tórtolas y los niños.

 

Pero sólo cabe amar cuando unas lágrimas afloran nuevas tentativas de asalto.

The Tiki doctors and the late mixed poems

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*

Únicamente es posible el naúfrago

*

Naútica, Antidio Cabal en “Atmósfera seguido de Parasangas”.

*

*

mi homero de la clase fabularia

mi viejecito terco y arbitrario

quién te diría a ti   quién te diría

nada    tú lo investaste mi viejo y sedentario

el viaje y la pelea los hombres y las sombras

fuen un juego junto al fuego junto al vaso

de vino    quién desdeña el guarecido

de itaca y se va a troya mi cansado

rapsoda   quién se apunta a la guerrilla

del monte  como un perro solitario

mi viejo y mentiroso    qué soñaste

tu cabeza es un grillo astuto y trasgo

tú nada viste viejo   nada sabes   ¿qué ulises?

me resigno con ser llama en el palo

*

sin título, de Lázaro Santana en “Recordatorio USA”

*

*

Habrá que empezar por algún sitio. Pero eso no quiere decir que podamos empezar por el principio. Aquel lugar desde el que empezamos es el origen, está aquí, no detrás. Su resultado no es el inicio, sino la inaguración, y por ello su marca no es la de lo inicial, sino lo inagural. No separa lo de antes y lo de después, sino que une esos dos trozos en lo originario, en la paertura que nos hace sernos insustituibles.

*

Desde lo partido, de Miguel Pérez Alvarado

en “Tras la sístole -viaje y escritura insular-

*

*

Mãe é aquela que vê partir.

*

MÃE. UMA DEFINIÇÃO POSSÍVEL, de Nuno Costa Santos

en “Melancómico O Livro”

*

*

 

Mafra

é Mafra

e eu

sou eu.

Nunca dancei ao som de carrilhões

num pus colchas floridas nas janelas.

Não pretendo lançar no futuro

a minha história que os outros construiram.

Máfra é Mafra

e eu sou livre.

Ou não:

Meus escravos de áfrica plantados no brasil

escavando o ouro com a coronha das g3.

Nunca acertei meus passos pelo ritmo das balas

nem porei a cabeça no alvo que procuras.

Mafra é Mafra

e eu

sou eu.

Por detrás da máscara eu lá estou

sem ódios, nem balas, nem guerras

despido

e com um ramo de cravos

em cada mão.

*

 

De Mafra, com mágoa, de Urbano Bettencourt

en “outros nomres outras guerras”.

*

*

Two hours have passed now

And the blood still flow from my throat

There is not a soul walking outside

A spring night, the trees quietly breathing, sprouting

This above all is the seminary spring

Where Bodhisattvas have given up a hundred million lives

Andthe Buddhas have passed into Nirvana to reside

I have resolved time and again

To die alone

Unseen tonight by anyone

Leading myself by the hand

Yet whenever the lukewarm

New blood gushes forth

Fear, indistinct, white, strikes

*

Night, de Kenji Miyazawa en “Strong in the rain”,

traducción al inglés por Roger Pulvers.

*

*

Si os que xacen dentro non poden saíre,

i os que viven fora non queren entrar,

ostes rexos muros que coutan as campas

son un monumento da idiotez humán.

*

Escrito na parede do cimenterio, de Celso Emilio Ferreiro en “Cimenterio Privado” recopilado en “En tránsito. Poesía Galega en Madrid”.

Puerta

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Hay una puerta en mi pecho,

y siempre está abierta para ti;

al menos, eso creo…

por eso aguardas, creo,

a pesar de este nuevo hábito

de esperarte, de la velocidad de los días

y de estos gritos que vemos alejarse

atravesando las paredes a las 5:45 de la mañana.

El agua nos redime, en la ducha o bajo la lluvia

en los inviernos que nos quedan;

sobre todo, en nuestro sudor… Y el mar…

El mar, que nos contempla esperando un beso,

o que hagamos unos hijos mirándole de frente.

Extraños

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Duermen bajo una luna imperceptible,

luces sólo tras una cortina de verano,

inoportunos, de una necesidad.

Millones que vuelven a diario

como si en el regreso encontraran

algo de paz, y algún sosiego.

Viven en cuevas,

ablandando las migajas que caen.

Never, nothing will die

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Quita dos a dos

las almohadas.

Quiere dormir,

desnudarse y

tumbar su cuerpo

cómodamente, ser feliz y

soñar… El hombre

elefante frente al tocador

se arregla el cabello,

ajusta el nudo de su corbata y

sonríe, mira por última vez

la noche estrellada…

 

… Lentamente ,

amanece sobre la cama…

Never, oh! never, nothing will die;

nothing will die… Joseph Merrick.

 

Los Sueños del Caracol, poemario inédito (2014)

La tabaiba

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Se refleja en un espejo huérfano,

a diario sueña con la tierra que le arrancaron;

es el recuerdo de un deseo,

la idea de una boca de cristal atrapando libros,

las historias de los portaretratos,

los ronquidos de los cojines de colores sobre el sillón;

el eco de los gemidos en la cocina.

La tabaiba dulce me mira fijamente desde el balcón;

y no conoce nada de mí.

Luz y malas yerbas

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Llamar a la luz

y en seguida darle

otro nombre,

silencio, quizás,

o corazón de la carne

y acostarse con ella

y arar ese surco de la vida,

esa tierra para otros vuelos,

y volar, entonces, por un instante,

bien alto, llevarte el vértigo

a las latientes y profundas veredas,

las venas y su angustia por más,

las arterias y sus tenerte siempre tantas ganas;

ellas siempre estarán erguidas hacia donde tú quieras,

como un silencio más,

como otra forma de retrasar la muerte unos segundos.

Alonso Quesada, dos poemas.

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Poemas extraídos de “Insulario”, antología de textos de Alonso Quesada confeccionada por Lázaro Santana.

 

 

UN TENEDOR DE LIBROS

 

 
Este es un tenedor de libros, bueno;

un inglés muy pacífico, que mira

distraído el amor.. . Frente a mi mesa

él trabaja consciente. -Es la oficina

de una entidad británica, severa,

donde pagan ¡mis números! con libras…
Hay un claro de sol sobre la testa

del inglés y él lo siente y se suaviza

aquel mirar tan mercantil que tienen

los ojos grises… pero no termina

la operación de cálculos que sigue

la recta ruta, bajo el sol, precisa…
Todos trabajan menos yo, que miro:

¡mi alma en todo minuto está propicia!

Y este es el mal de mi futuro de hombre.

¡Esta es mi enfermedad desconocida!…

El inglés ha parado, por fumarse

un cigarrillo de opio; una sonrisa

tiene en los labios y una gracia inglesa

me dice en tanto el cigarrillo lía…
Y entonces, la discreta entonación

de este adorable míster, finaliza,

y al verme como ayer, puestos los ojos

en lugar diferente al que me obligan,

clama: -¡Señor poeta, muchas nubes

para ganar con claridad la vida!…
¡Pero me cuenta de la Amada, lejos,

en los fríos hogares!…

Una cita

de patriotismo, que orgulloso siente

su corazón,

todo teneduría.. .

Y mi alma puesta en ocasión de plática,

al alma inglesa a platicar invita,

con la recordación de aquella aurora

en la que alondra y ruiseñor porfían…

Y el entusiasmo del inglés florece,

como una flor exótica, divina,

que sólo han visto nuestros buenos ojos,

en un caliente invernadero, un día…

 

 

EL BALANCE

 

A Tomás Morales

Estos cuarenta ingleses esta noche se juntan

para hacer un balance porque termina el año.

El trabajo nocturno, si es trabajo de números,

tiene para estos hombres un voluptuoso encanto.

Van llegando puntuales. Sobre las altas mesas

van uniformemente los libros colocando;

luego sacan sus pipas; reposados encienden

y antes de dar comienzo beben un whisky agrio.

 

La oficina está plena de luz, y yo he venido,

como todos los días, con bastante retraso…

Ellos, que no toleran la indiferencia mía,

en su lengua, a mis modos, ponen un comentario…

Y el más viejo de todos, el tenedor primero.

-¡ jaranero divino! a mi entrada alza el vaso

y con una postura de orador de Hyde-Park

grita:- iBrindo, señores, por el amigo Byron!
Los demás se sonríen -una burla británica-.

Yo sigo a mi pupitre y empiezo mi trabajo…

 

Sobre Rafael Romero Quesada (Alonso Quesada) en la Academia Canaria de la Lengua.

Sobre “Insulario”, en la revista Moralia

Obra completa (tomo I) en Memoria Digital de Canarias

 

 

Algunos poemas de Yeray Barroso, en “huida al centro del agua”

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no me importo descender para verte.

ni siquiera dolió el silencio,

pues es el estado natural del solitario.

desde la barrera vi los brazos extendidos

de la muchedumbre. solo un pequeño bisbiseo

logró alcanzar mis oídos

mientras observé desde la valla.

unos reían, otros eran solo angustia.

una llama se aproximó

con sus rejos apetecibles

y deseé atravesar la cerca

para recibirla con una carcajada.

 

 

***

 

 

cuando pises esta arena

ya no serás el ave

de la adolescencia.

habrás renunciado a la ciudad

por un vaso de vino

y un respiro de brisa en el rostro.

no sabrás, como ahora no sabes,

quién eres, cuál es tu nombre.

acercarás, sin embargo, el pie

y doblarás el ala en medio de la duna.

luego preguntarás al aire

si puedes acercar tu mano

y tu destrucción

de ayer

no será la misma que la de entonces.

 

 

***

 

 

no anhelo las provisiones, solo el viaje.

no importa que no sea agradable el trayecto,

que el agua sea tan fría y abominable

como relatan los pescadores.

no influye el llanto de los conocidos,

solo mi anhelo de agua,

esta necesidad de dormirme

como un grano más de su sal.

 

 

***

 

 

Abre los brazos del barranco

y transita sus conductos.

desbroza tus ojos,

tíñete de todas las imágenes

que encuentres en el laberinto.

pierde ahora pierde

y busca.

siega con tus uñas

las zarzas,

raspa la piel de la tierra

y recorre la sangre.

podrás regresar

cuando hayas sembrado

todos los ecos que recuerdes.

 

***

 

 

“flor que nace en los raíles”, algunos poemas de Daniel María

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todo

lo

que

hablan

las

flores

acaba

en

el

suelo,

ignorado.

 

***

 

 

en los bancos del parque

crecieron con la hierba

las bocas que se sientan a besar

 

 

***

 

 

amo la sombra de las ramas

que dibujan labios sobre piedras;

ellas, a las que nadie quiere

llevarse a la boca para un beso.