Archivo de la etiqueta: Poesía en Canarias

Al parecer

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Al parecer deseo, en mi espera, un sirena que encalle mi proa, mi nave, mi carne, una sirena que me abra la cabeza contra las rocas, que me desuelle y me decante sobre mis propias hojas escritas.   La letra, al menos, sabrá alimentarse de mí.

Que extrañamente quieren decirse

 Mercado de Sonora. Vendo libros usados apoyado contra una pared observando a la gente. Alumbro tal o cual parábola pero nadie se detiene, apenas saludan, apenas sonríen, la mirada puesta en un viaje sin retorno inexistente; Nadie compra. Pero siguen ahí, en mi boca, compañía para caracoles que extrañamente quieren decirse.  

La cama, media barra de bar abanonada

Tu ropa dejaba un silencio tras de sí, confidencia o soco o silo, refugio nuclear. Ahora nada queda salvo un silencio obcecado, un letime apocalíptico sobre las playas de la isla de Henderson donde, ahora, como en la propia trinchera que nos desangra sobre la cama, se reúnen, a morir, restos de basura, carne y desechos. No somos más que… Leer más »

Sin título, primeros poemas

Esta noche es perfecta. Hay luz. Hay silencio. El cerebro se inyecta de sangre y la sangre de azúcar y de alcohol y de tanta poesía que nunca cabe en un poema… * ¿Qué importa si nos quedamos solos? Hace tiempo que dejó de extrañarnos. El tiempo gira sin cesar, la vida se multiplica en nuestra retina y no dejamos… Leer más »

Haberte dicho

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Debería haberte dicho que no más soy un asteroide, una cometa a la caza de palomas, un globoaerostático voiyeur, la piedra que disparas con la tiraera. Haberte dicho que no soy real hasta que me evado en tus manos, y me cierras los ojos con dos monedas de 25 pesetas.

La tabaiba

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Se refleja en un espejo huérfano, a diario sueña con la tierra que le arrancaron; es el recuerdo de un deseo, la idea de una boca de cristal atrapando libros, las historias de los portaretratos, los ronquidos de los cojines de colores sobre el sillón; el eco de los gemidos en la cocina. La tabaiba dulce me mira fijamente desde… Leer más »

Poems from long ago… 4 de n

Instrucciones para no ser infiel (sólo aplicable a hombres)   Coge una cuchilla de afeitar y corta TE LOS testículos. Acto seguido cose TE LOS con el hilo de capar toros y cerdos. … Mateo 18:8: “Si tu mano o tu pie te hace pecar, córtalo y tíralo. Es mejor que entres en la vida manco o cojo, que teniendo dos… Leer más »

A Propósito del Tiempo que Tarda la Luz en Recorrer un Metro de Distancia

Contigo, sólo alcanzo a medir la precisión del tiempo que nos mueve: nos alejamos; orbitamos el uno al otro; recorremos erráticos el laberinto de cesio del reloj; nos acercamos. Contigo, la distancia que nos separa huye de medidas exactas. La distancia que nos acerca es difícil de precisar y, sin embargo, la luz que compartimos recorre, imperturbable, 1 metro de… Leer más »

Una verdad imperfecta

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La maravilla azul empuja hacia el desierto. El corazón avanza a tientas entre cientos de acequias de plata entreveradas por las dunas e infinitos caminos. A lo lejos, unas montañas de silencio insinúan seres ancestrales, gigantes aparecidos tras el velo de un agua imperceptible que busca, sin cesar, su primer recuerdo… Cuando amanezca, nada cambiará. La luz apenas ofrece una… Leer más »