La poesía es deriva

Creación, ensayo y crítica

Sin título, primeros poemas

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Esta noche es perfecta.

Hay luz. Hay silencio.

El cerebro se inyecta de sangre

y la sangre de azúcar y de alcohol

y de tanta poesía

que nunca

cabe en un poema…

*

¿Qué importa

si nos quedamos solos?

Hace tiempo que dejó

de extrañarnos.

El tiempo gira sin cesar,

la vida se multiplica en nuestra retina

y no dejamos de enviar nuestras hordas bárbaras

contra toda la jodida civilización…

¿Qué importa?

*

¿Qué importa el conocimiento profundo

y extraño

de nuestros deseos?

Siempre habrá versos y relatos que no me cuentes,

que yo

no te diga.

¿Qué importa un libro mal escrito unas comillas

extrañas y urticantes…

si baja dulce la absenta nuestras gargantas?

Los abogados van al infierno, y lo sabes;

y los que no quieren ahogarse en su mierda se van de putas,

¡y lo sabes!

¿Qué importa, Loco?

¿Qué importa?

¿Qué importa tu nombre y tu apellido

si te cuelgas de ramas y farolas, si aúllas en silencio,

si no preguntas, sino hablas,

si tras unos acordes te lanzas a bailar con la utopía de un hombre

con la felicidad recitada, con la dicha

que ahora no tienes,

con un tiempo que ahora sólo recuerdas ebrio?

Loco, tienes razón,

nos cuelgan nuestros errores de las pupilas

pero el aire que respiramos es nuestro, y SÓLO nuestro.

 

¡Qué importa si es este poema se suicida de por vida

a sabiendas de que se queda corto,

de que hay toneladas de poesía con las que no puede cargar

sino es con la inestimable ayuda de una botella de algo, un algo de droga,

un todo de poco,

o  mucho sexo de nada!

¿Qué importa, Loco?

¿Qué importa?

Puerta

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Hay una puerta en mi pecho,

y siempre está abierta para ti;

al menos, eso creo…

por eso aguardas, creo,

a pesar de este nuevo hábito

de esperarte, de la velocidad de los días

y de estos gritos que vemos alejarse

atravesando las paredes a las 5:45 de la mañana.

El agua nos redime, en la ducha o bajo la lluvia

en los inviernos que nos quedan;

sobre todo, en nuestro sudor… Y el mar…

El mar, que nos contempla esperando un beso,

o que hagamos unos hijos mirándole de frente.

Never, nothing will die

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Quita dos a dos

las almohadas.

Quiere dormir,

desnudarse y

tumbar su cuerpo

cómodamente, ser feliz y

soñar… El hombre

elefante frente al tocador

se arregla el cabello,

ajusta el nudo de su corbata y

sonríe, mira por última vez

la noche estrellada…

 

… Lentamente ,

amanece sobre la cama…

Never, oh! never, nothing will die;

nothing will die… Joseph Merrick.

 

Los Sueños del Caracol, poemario inédito (2014)

La tabaiba

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Se refleja en un espejo huérfano,

a diario sueña con la tierra que le arrancaron;

es el recuerdo de un deseo,

la idea de una boca de cristal atrapando libros,

las historias de los portaretratos,

los ronquidos de los cojines de colores sobre el sillón;

el eco de los gemidos en la cocina.

La tabaiba dulce me mira fijamente desde el balcón;

y no conoce nada de mí.

Los días las mañanas

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¿Cómo se escriben los días en un diario,

si estos vienen y ya se van, si no se detienen

ni paran, cuando no se posan siquiera

un instante a la noche, porque saben

que no trabajan para otra mañana?

“flor que nace en los raíles”, algunos poemas de Daniel María

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todo

lo

que

hablan

las

flores

acaba

en

el

suelo,

ignorado.

 

***

 

 

en los bancos del parque

crecieron con la hierba

las bocas que se sientan a besar

 

 

***

 

 

amo la sombra de las ramas

que dibujan labios sobre piedras;

ellas, a las que nadie quiere

llevarse a la boca para un beso.

 

Sobre la crítica literaria, reflexiones.

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[…] Todo libro debería leerse hasta tres veces antes de escribir una crítica literaria. La crítica es un proceso creativo que se alimenta de las experiencias de lectura, de sus ecos y matices, de las sombras que proyecta sobre nuestro cuerpo. Así, tercera lectura las ideas puede abrazar una oportunidad más sólida de corporeizarse, de conformar el organismo de su propia corriente. Este discurso bien hallado es dibujado con cada página, empapándose de nuestras notas, esquivando la tentación de los dogmas y las otras piedras del camino. Y así avanza el texto de la crítica, con la generosa alimentación de esas varias lecturas que alumbran el propio horizonte.

“Detrás de tu nombre”, algunos poemas de Rafael-José Díaz

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con estas letras de miel yo te bautizo con leche

mientras te hundes en las aguas y pruebas el sabor

de mi semen o mi sangre

 

***

 

las condiciones de la palabra solitaria son cinco.

la primera, que se esconde en lo más oscuro del

libro. la segunda, que no sufre compañía, aunque

sea de su propio cuerpo o de su propia imagen.

la tercera, que se adentra hasta lo profundo del

aire. la cuarta, que no tiene determinada su voz. la

quinta, que sólo se dice como sonido del silencio.

detrás de esta palabra está tu nombre.

 

***

¿CUÁNDO PODRÉ sentir

tus manos en las mías,

cuándo entrarás al cuarto

donde duermo esta noche

para darle tu cuerpo

a mi cuerpo en el sueño?

 

***

 

EN LA noche

voraz. No sé qué está más cerca de la luz:

el aroma

de la nada nevada en la ladera

o el rostro que pregunta por sí mismo

en otro rostro oscuro.

 

***

 

¿LA LUZ que yace aquí, en este poema,

ilumina tu cuerpo ausente o es la luz

que brota de tu cuerpo ausente

la que ilumina este poema en que tú yaces?

 

Una verdad imperfecta

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La maravilla azul empuja hacia el desierto.

El corazón avanza a tientas entre cientos de acequias de plata

entreveradas por las dunas e infinitos caminos.

A lo lejos, unas montañas de silencio insinúan seres ancestrales,

gigantes aparecidos tras el velo de un agua imperceptible

que busca, sin cesar, su primer recuerdo…

Cuando amanezca, nada cambiará.

La luz apenas ofrece una verdad imperfecta.

De noche, 1 de n

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De chico tenías miedo a la oscuridad

y tu escaso conocimiento perdía siempre

ante los juegos de las sombras y la pupila,

ante los tratos de los ruidos y sonidos

y tus agujeros timpánicos. El corazón parecía

empeñarse más en latir, agitando ciegamente

todos los capilares y membranas posibles.

Un día viste al Hombrelobo atravesar el pasillo

por el marco de tu habitación,

incluso la mano de un Rey Mago de Oriente

tocando tu hombro casi dormido… Y cuando llegó

el conocimiento, lento, siempre, y con dolor muchas veces,

viste un día en una habitación de La Laguna

la silueta de un fantasma que aprobaba tus deseos….

 

La noches, ahora, es otra cosa:

todo se aquieta o tiembla,

todo se silencia entre el cristal de los vasos,

las velas son las luces que pintaban calor en el pasillo de casa;

la vela ahora eres tú.

Porque la noche sigue siendo la misma.