La poesía es deriva

Creación, ensayo y crítica

La cama, media barra de bar abanonada

Tu ropa dejaba un silencio tras de sí, confidencia o soco o silo o refugio nuclear. Ahora nada queda salvo un silencio obcecado, un letime apocalíptico sobre las playas de la isla de Henderson, donde ahora, como en la propia trinchera que nos desangra sobre la cama, se reúnen a morir restos de basura, carne y desechos.

No somos más que media barra de bar, abandonada a la suerte de una medianoche de lunes, donde apenas unas chopas trapecistas y algunas cucarachas mexicanas recalan, para devorarse entre restos de Jilmador y tus cepos de caza cubierto de sosa caústica para lorcas.

Notas para el silencio

Y si se pierde el silencio en medio de un nuevo ruido, ¿acaso perderse no es un hallazgo también genuino, una sorpresa, un otro silencio al que se abraza, abandonando al primero?

Poems from long ago… 3 de n

Espejismos galdosianos

 

Tu recuerdo camina descalzo sobre mi cama.

Pero cuando abro los ojos, ya no estás…

 

Descubrir la mañana

 

La noche aún duerme

junto al cuerpo.

Sólo tu abres los ojos.

 

Poema sin título 01/12/2009

 

Esta lluvia mansa.

Este silencio.

Gratitud y dicha.

 

“Detrás de tu nombre”, algunos poemas de Rafael-José Díaz

con estas letras de miel yo te bautizo con leche

mientras te hundes en las aguas y pruebas el sabor

de mi semen o mi sangre

 

***

 

las condiciones de la palabra solitaria son cinco.

la primera, que se esconde en lo más oscuro del

libro. la segunda, que no sufre compañía, aunque

sea de su propio cuerpo o de su propia imagen.

la tercera, que se adentra hasta lo profundo del

aire. la cuarta, que no tiene determinada su voz. la

quinta, que sólo se dice como sonido del silencio.

detrás de esta palabra está tu nombre.

 

***

¿CUÁNDO PODRÉ sentir

tus manos en las mías,

cuándo entrarás al cuarto

donde duermo esta noche

para darle tu cuerpo

a mi cuerpo en el sueño?

 

***

 

EN LA noche

voraz. No sé qué está más cerca de la luz:

el aroma

de la nada nevada en la ladera

o el rostro que pregunta por sí mismo

en otro rostro oscuro.

 

***

 

¿LA LUZ que yace aquí, en este poema,

ilumina tu cuerpo ausente o es la luz

que brota de tu cuerpo ausente

la que ilumina este poema en que tú yaces?

 

Frente al mar

Esta tarde, frente al mar.

En busca de silencio.

Con la piedra ahí, crepitando

bajo la espuma,

con la respiración ancestral

de los cangrejos ermitaños,

de la babosa de mar en el pico de su gaviota,

del futuro de los peces abandonados en la bajamar.

 

A pocos metros un hombre rebusca entre la rocas,

duda y tienta cada movimiento, cada antagonismo muscular;

sin duda busca donde no debiera,

sin duda busca aquello que sabe que es y está.

Y se desnuda, porque no parece encontrar nada.

—desconfía de mí—

—desconfía de los gatos pescadores—

—desconfía de las garcetas y los zarapitos—.

Se desnuda.

 

Y yo me vuelvo al mar,

a rememorar el eco reciente de la arena.

 

 

UN DÍA GRIS DE SOL

… Tiene este lugar un silencio que refleja desde el agua en los días de sol. Hoy, sin embargo, apenas se deja mirar gris y doliente a los ojos y murmura algo de incomodo que el viento, atento a esta cita a ciegas, mueve con torpe delicadeza entre una bolsa de basura que se agita fuera de su cesto, y el mudo vaivén de la lengua de las palmeras… … Me reconozco víctima y delator de este momento, y el azul clorado de la piscina lo sabe y casi sonríe en su superficie, erizada como está por el aire, mostrándome cómo sigue siendo ella incluso cuando el día se vierte bajo un sol gris… . … No sé qué decir… Podría dejarme arrullar por esta fresca calidez que solo perturba la lengua de los coches, recostarme en la hamaca y cerrar los ojos tras la protección de estas gastadas gafas de sol. Podría, también, abrir la esclusa que empeña su vida en amarrar pensamiento a soledades, abandonarme al reboso y llegar, quizás, a la orilla de aquella otra isla que nunca he visto.