La poesía es deriva

Creación, ensayo y crítica

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ESBOZO DE UNA EXPERIENCIA (de traducción)

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Te imagino paseando por las calles de Lisboa, dando vueltas por O Chiado, calle abajo, dejando atrás a Camões y a Pessoa. No soy yo quien mira al escaparate de aquella librería en la que siempre entrábamos, quien compra el libro As Palavras Interditas, Até amanhã. No soy yo, fuiste tú, tú que no estabas aquí cuando yo imaginaba, aún sin saberlo, los versos del poeta:

 

Despierto sin el contorno de tu rosto en mi almohada,

sin tu pecho terso y claro como un día de viento y comienzo a

erguir la madrugada apenas con las dos manos que me dejaste,

vacilante en los gestos, porque mis ojos se fueron con los tuyos.

 

La poesía de Eugénio de Andrade llegó así para quedarse, anidando en mi vida, vida de traductor y vida de tu amante. Luego vendría el respirar sus palabras poco a poco, regresar a la vida de a diario cabalgando una mirada distinta, sus palabras como mías, recordando aquella pasión que fue la primera lectura, prolegómenos de esta traducción, este libro en la cocina de tu casa (metáfora de una revelación) mientras desfilaban en el televisor las atrocidades de las sombras nefastas de nuestros días, y yo, con la noche allá fuera, repitiendo en voz alta:

 

Cae, como antaño, de las estrellas

un frío que se extiende por la ciudad.

No es de noche, ni de día, es el tiempo ardiente

de la memoria de las cosas sin edad.


 

Y ahora que ya estamos aquí, que hemos vuelto, una vez más, a caminar juntos esta arena y sus orillas, sigo en el aire el rastro de tu lengua, esa lengua que es boca para estos versos; y me enredo con los extraños sueños que da la luz, arrastrando entre las sábanas mis dedos, adelantando las manecillas del reloj mientras te espero, encogiéndome fetal y ebrio, alzando con mi brazo esta copa con el deseo de que no pase el temblor. Y que vuelvas pronto, Amor mío, amor de una breve madrugada de banderas. Porque aún recuerdo tu regreso con este libro, proponiendo con tus labios nuevas preguntas e incertezas:

 

Qué puedo yo hacer sino escuchar el corazón inseguro

de los pájaros, apoyar la cara en el rostro lunar de los borrachos y

preguntar qué fue lo que pasó.

 

Nada más abrir la puerta sonreías con relatando sin pausa tus historias lisboetas, ese equipaje que tanto haces levitar como una madre de nubes y futuro, alimentando los erráticos deseos de mi memoria… Amor, he susurrado pecho adentro estas palabras, estos versos, siempre antes de medianoche para invocarte, siempre, cuando me dejabas con tu ausencias de ocho horas y cuarenta y cinco minutos, porque:

 

Un pájaro y un navío son la misma cosa

cuando te busco con el rostro clavado a la luz.

Y sé que hay diferencias,

pero no cuando se ama,

no cuando apretamos contra el pecho

una flor ávida de rocío.

 

Es así que también las palabras cobran vida, dando vueltas y revueltas en nuestras cabezas mientras llega un domingo más irrumpiendo en la puerta. Pero siempre en medio de palabras, de palabras prohibidas, palabras que solamente nosotros conocemos. Hasta mañana.

Breves, brevísimos y (des)aforismos, de Urbano Bettencourt

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Breves, brevísimos y (des)aforismos

 

La importancia de la Retórica

 

El Señor dijo al hombre: “Comerás el pan con

el sudor de tu rostro.”

El hombre tomó al pie de la letra las palabras del Señor.

Y durante un invierno riguroso, sin conseguir sudor para

acompañar el pan, acabó muriendo de hambre.

Es lo que le pasa a quien no sabe de Retórica.

La rana y el buey

Una rana socialmente desfavorecida atravesó

un pastizal cercado por hortensias,  y encontró

un buey muy musculoso tomando baños de sol.

Comida por la envidia, se prometió a sí misma tener

un cuerpo como el de él, para también poder recibir

las subsidios de Bruselas. Y comenzó a llenarse de viento y a

frecuentar un centro de body building.

Cuando, finalmente, consiguió hablar de igual a igual

con el buey, la rana supo que los subsidios habían sido

desviados hacia los países del Este. Antes de caer en una

depresión, fue nombrada Directora General de las

Actividades Estéticas y Gastronómicas.

Y pasó a ser tratada como D.ª Larrana.

Textos correspondientes a Breves, Brevísimos y (des)aforismos, 
extraídos del libro (inédito en español) Que Paisaje Borrarás, 
del escritor Urbano Bettencourt. 

Traductor, Javier Hernández Fernández.
Email de contacto: javiernandeztraducciones@gmail.com

Dolores de parto, poema de Akiko Yosano

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LABOR PAINS

I am sick today,

sick in my body,

eyes wide open, silent,

I lie on the bed of childbirth.

Why do I, so used to the nearness of death,

to pain and blood and screaming,

now uncontrollably tremble with dread?

A nice young doctor tried to comfort me,

and talked about the joy of giving birth.

Since I know better than he about this matter,

what good purpose can his prattle serve?

Knowledge is not reality.

Experience belongs to the past.

Let those who lack immediacy be silent.

Let observers be content to observe.

I am all alone,

totally, utterly, entirely on my own,

gnawing my lips, holding my body rigid,

waiting on inexorable fate.

There is only one truth.

I shall give birth to a child,

truth driving outward from my inwardness.

Neither good nor bad; real, no sham about it.

With the first labor pains,

suddenly the sun goes pale.

The indifferent world goes strangely calm.

I am alone.

It is alone I am.

Traducción inglés-español,Javier Hernández Fernández

DOLORES DE PARTO

Estoy enferma hoy,

enferma en mi cuerpo,

los ojos bien abiertos, en silencio,

yazco sobre la cama en la que nací.

¿Por qué, tan acostumbrada a la cercanía

de la muerte, del dolor y la sangre y del grito,

tiemblo ahora descontroladamente y con pavor?

Un joven y amable doctor intenta reconfortarme,

y me habla sobre la alegría de dar a luz.

Pero, yo sé mejor que él qué es eso,

así que ¿de qué sirve tanta cháchara?

El conocimiento no es la realidad.

La experiencia pertenece al pasado.

Si no conoces lo inmediato, guarda silencio.

Deja que los observadores se contenten observando.

Estoy a solas,

completa y absolutamente conmigo misma,

mordisqueando mis labios, manteniendo rígido

mi cuerpo, esperando el destino inexorable.

Solo hay una verdad.

Debo dar a luz a un bebé,

y esta verdad saca de mí mi interioridad.

Ni bueno, ni malo; real, no hay vergüenza en ello.

Con los primeros dolores del parto,

de repente el sol palidece.

El mundo indiferente se aquieta extrañamente.

Estoy sola.

A solas completamente, estoy.

Contexto original aquí

En él, no se menciona al traductor hacia el inglés.

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