La poesía es deriva

Creación, ensayo y crítica

She in the sky

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Me jugaría la vida por agarrarte, sentirte entre mis dedos, susurrar pegadito a tu piel “never more, never more” mientras la azotea húmeda empapa mi pecho y el estómago se confunde con el corazón y así los latidos y el vértigo. No es amor, no. Ni mariposas ni pájaros azules… Simplemente tenerte unas ganas inmensas. This is you in the sky.

Planeta Turista, una mirada necesaria sobre el turismo

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Allá por 2010, quizás uno o dos años antes, nacía el proyecto Leyendo el Turismo, de Samir Delgado, Acerina Cruz y David Guijosa, con la intención de mostrar la creación literaria hecha desde y sobre el turismo. Una propuesta arriesgada y original que se presentaba, además, como una oportunidad de ver desde una perspectiva renovada el “fenómeno turístico” desde Canarias con destino el Universo. Mucho ha acontecido desde entonces y el proyecto ha llevado a varias ciudades y pueblos sus poemas al tiempo que en los medios digitales (blog y Facebook) se tendían o traían puentes desde esos otros autores y artistas que, tiempo antes, ya habían lanzado sus golpes a la criatura del ocio por excelencia. Ahora, Planeta Turista (Amargord Ediciones, 2014) toma el timón del proyecto y reúne, para el lector, la mirada distinta y, a la vez, compartida, que han trazado sus autores, aportando al panorama literaria, social y cultural una manifestación literaria necesaria, poco conocida en Canarias, constituyéndose en perfecta prueba de vida para la creación poética en el territorio hostil de la zona turística. Estas visiones de autor, alumbran desde una perspectiva creativa y arriesgada la realidad masificada y alienante de la viven millones de personas y al que millones de personas alimentan. Así es que en Planeta Turista anida una potencia y oportunidad (¿la responsabilidad?) para proponer un diálogo nuevo entre los “actores” del turismo, yo, tú, nosotros, ellos (trabajadores) y yo, tú, nosotros, ellos (turistas) que facilite el cultivo de otra cultura del desarrollo social y económico y que, además, se manifieste en nuevos o renovados mitos allá donde, como en Canarias, siempre existieron otras miradas legendarias.

El libro, divido en una sección para cada autor, muestra poco a poco las partes de ese todo que es el planeta Turista, intercalando las voces de otras lenguas, las visiones de otros, las metáforas y los sueños propios, la locura de ver cuadros por todas partes, y con algún punto de anclaje común, como por ejemplo las referencias a Turistneyland (¿o touristneyland?), ese no-lugar cegador y hambriento:

Y entiendes que hay una voz.
la voz es un lugar touristneyland.

 

De entre los tres autores, las propuestas más genuinamente poéticas se reúnen en torno a David Guijosa y Acerina Cruz, y donde el primero parece moverse con seguridad en unas coordenadas personales ya definidas y creíbles, la segunda autora desarrolla, una vez más, un imaginario creativo que podría caracterizar con justicia el conjunto de su obra.

 

David Guijosa

Folleto: vacaciones amnesia

tan en silencio

cuando te has ido.

cada semana

debo olvidar tu voz,

cara, piel, besos: evaporados.

reshjÄrta

tú eres tiempo, yo amnesia.

solo las vacaciones permanecen.

 

nirvana

este paraíso conserva la memoria,

es terrenal. Todavía lo feo

y lo feo se reencarnan,

las copas brindan retenidas en las manos,

sonríen por turnos los clientes del sol

y sudan las farolas que alumbran la noche.

las américas, jandía, playa del inglés, puerto

de la cruz, estepona, cala millor, corralejo,

magalluf, playa blanca, los cristianos à

la costa.

aquí no ha florecido el nirvana.

tan solo llegan el polen de los neones

y el mediodía, como emisarios de la iluminación.

la historia no se detiene, seguimos

reservando plaza en los hoteles del karma:

en la línea del horizonte, una línea roja

para las malas noticias y las buenas,

corre la sangre por las calles primaverales;

las bocas

de los transeúntes

atrapando palabras para este verso.

 

Acerina Cruz

Aterrizaje

El avión es un escupitajo

Que aterriza a lo largo de mis manos

Procedente de Gatwick o Heathrow

Y de tu boca que dice:

“I’m going to the disco tonight

Forgetting tomorrows”.

 

La saliva es igual de transparente…

 

Descenso

Las sombras fingen mi suicidio

cuando ceno y uso el cuchillo.

La camisa está en el suelo

y los libros en el sofá,

he trabajado mucho

para desordenarlo todo,

también la cabeza por el balcón

pensando en volcarse…

Algo en el alcohol

mezclado con el olor a cloro

me recuerda el balconing.

Las musas habrían sido putas

si yo hubiera sido un hombre,

pero las que me visitan son amigas

que se acuestan con mis novios

 

Las lágrimas saben

PERFECTAMENTE

caer en el bikini.

 

Al contrario, Samir Delgado, autor que cierra el libro, si bien ofrece una propuesta arriesgada, esta queda hueca, en gran medida, y no llega a realizarse en las coordenadas que el mismo autor desea, el poema breve; las constantes referencias y citas extratextuales y extraliterarias, la empecinada búsqueda del golpe al final del verso,  e imágenes ocurrentes y enganchadas con mayor o menor acierto, perjudican el encuentro con la Poesía. Y con frecuencia el verso del autor queda colgado y balanceándose en la cuerda de un culturalismo que no cuaja, que oscurece sin motivo la interpretación del texto. A pesar de esto, no puede negarse la originalidad y el alcance al que apunta el autor, del cual podrían destacarse:

 

[postal intercontinental]

Los reactores chorrean una estela

de nube efímera que dura segundos de vida

 

la huella aérea nada dice de su extraña procedencia

 

sin embargo algún espectador

contempla desde abajo

igual que un turista

su propia biografía.

 

[guías baedeker]

A pesar del transcurso mecánico del tiempo

Todavía el viaje remoto hacia un país exótico

Ocupa los sueños de buena parte de Europa

 

es la quimera renovada de las guías Baedeker

con vuelos chárter aterrizando entre cocoteros

 

La ilusión óptica de las dos guerras mundiales

 

sobre un paraíso real más allá de las trincheras.

 

Dicho esto, no es descabellado pensar que un texto ensayístico, reflexivo o académico podría satisfacer mejor las intenciones del autor, al proporcionarle un hábitat más cómodo y extenso para el desarrollo claro y expresivo de sus ideas.

En conjunto, Planeta Turista deja un sabor de lectura irregular pero que logra, sin embargo, sobrevivirse gracias a esa visión original del conjunto y a una presentación creativa, original, crítica y reflexiva de la realidad turística, tal y como ocurre en los poemas hotel salvation, holiday life recept [one week], turistas morning [fragment], de David Guijosa, 17 años y pico, Hoteles, de Acerina Cruz, y [holidays] y [abril] [sabana africana 2*1], de Samir Delgado. En cuanto a la crítica social, presente en el libro, se hace fácil recordar o identificar a qué apunta, aunque se echa de menos un mayor calado, más allá de las fronteras del verso, la estrofa o una frase ingeniosa:

 

David Guijosa

[…]

somos una sombra en la memoria del mundo,

somos sólo hoteles

[…]

 

Acerina Cruz

 

[…]

Pero en el s.XXI miles de europeos

al año se compran esta aventura,

juegan a ser los héroes clásicos…

 

y nosotros vivimos de eso

[…]

 

Es en esa superficie donde también parecen haberse quedado un cierto número de poemas que se leen como el eco del eco de una idea:

 

David Guijosa

love poem for a standar tourist

 

what do you feel when we come closer.

Corazón extranjero es: aventuras exóticas.

Ven a un soleado beso circular sin límites.

I’m ready for our fantasy. Hoy podríamos ser

paraíso y deseo. Yo ya he estirado.

You look at me, i look at you mi querido turista.

Let’s taste our difference, huh.

Aprendía a hablar inglés y

más para poder → estar más cerca.

Casi todos mis amigos pueden decir i love you

en cinco o

seis

idiomas distintos. Quieres oírlo?:

sé hablar italiano → ti amo.

Sé hablar francés → je t’aime.

También deutsche und exklusiv, puro liebesgedicht.

Y sé hablar neruda: amo el amor de los marineros

que se besan y se van.

 

Tú y yo y el tiempo, fraülein/darling →

quiero bailar en horizontal contigo esta noche,

deja tu zimmer nummer en mi mano,

será sol-

o love.

 

Samir Delgado

[juguete del viento]

sobre una escultura de césar Manrique

El juguete del viento

Con el metálico silabeo

De una clepsidra móvil:

 

Solamente vuelan turistas.

 

U otros poemas que repiten una misma estructura e intenciones como serializados y salidos de un molde, y que parecen haber encontrado un meeting point playero en el cierre del libro, correspondiente a Samir Delgado. Se trata de poemas cuyos comienzos podrían intercambiarse, fácilmente, sin menoscabo para el resto del texto, por ejemplo, La lluvia ocre de las flechas en la caverna, El hombre de Vitrubio…, La diosa sonríe eternamente…, El objetivo telescópico…, La marea bautiza a los chicos…, El juguete del viento…, La isla es una miniatura…. y cuyo final es, igualmente, un copiar y pegar:

 

[oriental]

sobre un grabado de katsushika hokusai

 

Desaparece el monte Fuji

bajo el manto nuclear

(de píxeles)

 

[imperial pictures]

sobre un grabado de nicolas de staël

 

En el itinerario a plumilla de la gaviota:

la fija casi eterna geometría del vértigo

 

En el remanso volátil de la gaviota:

los filodendros de luz imperial.

 

En el vuelo diario de la gaviota:

la escultura del ocaso for sale.

 

En conclusión, Planeta Turista ofrece una mirada original y creativa, necesaria, sobre y desde el fenómeno turístico, que ambiciona un alcance mayor que la escritura “de las islas” que dibujara anteriormente el poeta Francisco León, en su recopilación de poemas (de otros autores) El sueño de las islas, y que debería hacer el viaje de vuelta en traducciones a las lenguas de los países que nos visitan. Planeta Turista construye una visión donde el turismo, el Sur, deja de ser simplemente el Sur, y donde los guiris son personas, donde en el happy hour hay algo de amor y vida empastillada, y donde el sexo con borrachera es un acto de creación, en tierra hostil, que huele a crema de coco.

Enlaces de interés:

Blog de Emilio Quintana con contenido sobre literatura y turismo.

Enlaces sobre el turismo en Islas Canarias:

Primeros tiempos del turismo en Islas Canarias.

Pioneros suecos del turismo en Islas Canarias.

L’Histoire de l’érotisme en una guagua hacia el Sur

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“Mecánicamente mira a su izquierda. A esta hora el cansancio es ya una criatura informe y pesada que se engarza en sus párpados mientras mordisquea del cuello su sangre. Un extranjero lee “L’Histoire de l’érotisme”; pálido, con la frente la nariz y los cachetes enrojecidos del poco sol de este invierno; el pelo claro y la cabeza también clareada en la coronilla, gafas de pasta y el uniforme típico de un turista de la granbretaña… Lee una vez más el título y busca en su móvil el autor… George Bataille… Levemente le recuerda algún otro autor, loco de atar, relacionado con él… Ernst? Jünger?… Da igual. Lo mejor del libro -piensa- es su portada. Sobre fondo verde de anverso de hoja de acacia una mujer desnuda y con gafas de pasta, abierta de piernas, con la boca también abierta dejando solamemente entrever un velo de dientes bajo el labio superior -húmedo seguramente, piensa él- acoge en su sexo un cisne de alas extendidas y pico tenso como en éxtasis… El cristal de las gafas es blanco y no refleja nada, resalta sus labios y los dientes; nada deja ver tras de sí. El cisne, macho según la deducción de aquel que mira, es blanco igualmente, pero menos… algo más sucio… La guagua brinca en un bache y su cuello gira y rebota contra el cristal de la ventana a su derecha. No duele. Se espabila. En ese momento una niña extraneja mira fijamente aquella portada mientras su madre o abuela o hermana o mujer tira de su brazo hacia la salide del transporte público… Ve lo mismo que él: sobre fondo verde de anverso de hoja de árbol una mujer desnuda y con gafas gruesas, abierta de piernas, con la boca también abierta dejando solamemente entrever los dientes bajo el labio de arriba -húmedo, o no; esto no lo piensa ella, no lo conoce aún- está caída sobre el suelo mientras un cisne de alas extendidas y pico tenso -como en éxtasis, esto tampoco lo sabe; nada sabe de éxtasis la chiquilla-… El cristal de las gafas es blanco y no refleja nada, nada deja ver tras de sí. El cisne o cisna es blanco igualmente, pero menos… algo más oscuro, piensa ella…
Hanna termina de bajar las escaleras de la guagua y él vuelve al libro y topa con otra mirada… Un mujer negra parece torcer el labio, levanta disimuladamente las cejas, las pupilas dilatan, observala siguiente canción en su teléfono móvil… Lleva el pelo recogido en una coleta imposiblemente lisa; ropa ajustada y justa, gorro violeta, de invierno, y no deja de mirar al frente, más allá de la cristalera del chófer… Él vuelve la mirada al cristal de la derecha y recuerda para sí que no son las 12 ni la una ni las dos de la noche, a pesar de ser jueves, noche de tapas en Vegueta; piensa, una vez más y con algo de tristeza que es una prostituta hacia zona turística…”

Planeta Turista, reseña

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… Cuando el filólogo Ángel Valbuena Prat, iniciador de la crítica y la historiografía moderna en la poesía canaria, señaló el sentimiento de soledad y aislamiento como una de las características de la poesía canaria, escrita hasta los años veinte, nunca pensó que, siglos más tarde, las Islas y sus habitantes desarrollarían otra de las caras de esa soledad y aislamiento de la mano del recibimiento a gran escala de visitantes de otros países.

En efecto,  esa industria que trae a millones de personas a Canarias, el Turismo, matiza las antiguas soledades, los primitivos aislamientos. En la zona turística los barrios autóctonos han sido separados por calles y travesías (en el mejor de los casos) que, a modo de verdaderas fronteras geográficas, delimitan mundos y vidas distintas. Sin embargo, el turismo también facilita una cierta comunicación entre esos mundos y tanto establece unos intercambios humanos draconianos, como los alienantes horarios del trabajador del turismo y como la vida de todas esas personas que viven margullando océanos de voces extrañas, costumbres y bocas de otros seres. La zona turística ofrece al que vive en ella y de ella un particular cóctel de aculturalidad y agridulce cosmopolitismo, donde la vida se exagera y traviste de sí misma, y donde solamente el exotismo de los encuentros parece salvarnos. Y en este ambiente tan marciano, viven, sin embargo, personas, personas de aquí y personas que fueron, en algún otro momento ya pasado, el Otro, el visitante, el extraño, el turista, pero que son ahora nuestros vecinos, nuestros conocidos o nuestros compañeros de trabajo, o pareja, o madre, o padre… Todo lugar tiene un Sur, una Zona Turística habitada por un ansia de comunicación.
Sobre Planeta Turista, tuve la suerte de conocer en sus inicios el proyecto que lo parió,  Leyendo el Turismo, e incluso pude hablar con alguno de sus integrantes sobre la vida en zona turística. A partir de ahí llegué a la conclusión de que la vida cambia, muta y se adapta bruscamente cuando se nace o vive o trabaja en el turismo. La vida aquí, en el eterno Sur, es distinta. La vida aquí hace lo que tenga que hacer para no dejar de ser ella misma, incluso a su propia costa. Así que cuando supe que el proyecto quería publicar un libro, Planeta Turista,  con los poemas de sus integrantes, me alegré muchísimo. Y ahora por fin tengo y he leído el libro.

Tras una primera lectura de Planeta Turista (Ed. Amargord, 2014), permanece la feliz sensación de que el libro sobrevive a lo que parecen algunos errores de edición,  y aquella otra de que la última parte del libro, la correspondiente al activista y gestor cultural Samir Delgado, nadaría mejor en el formato e intenciones de un ensayo interdisciplinar, de mayor hondura y logro, que los textos del autor. A través de las lenguas que habla Planeta Turista, se escucha una interpretación propia y honesta,  una mirada clara y vívida de tres experiencias distintas y, hasta cierto punto, “hermanas” que han logrado poetizarse en gran medida. Planeta turista ofrece así un análisis retrospectivo, y de presente, muy necesario sobre el turismo y la vida en él, un análisis que, si bien, y en general, se queda en la superficie del planeta que habita, también lanza al lector dardos cargados con el curare de la industria turística.

En sus páginas, los poetas David Guijosa y Acerina Cruz son los que alcanzan los mayores logros literarios y creativos, el grado más alto de autenticidad en muchos de sus poemas que,  de la mano de recuerdos e invenciones,  de traducciones e interpelaciones extraliterarias, ecos de esas otras voces que residen y se reproducen en el planeta Turista. Además, el lector puede hacer suyo un viaje al pasado, al presente (¿al futuro?) dentro de las entrañas de la criatura turística y sus criaturas, de sus propios recuerdos de infancia y los domingos en la playa. Pero que no espere el lector agradables tardes al sol y crema de coco para el olvido, la mirada sobre el plantea Turista es, aquí, cruda, y cruda de maneras distintas. Planeta Turista es una crítica social clara y directa, más o menos conseguida según el poema y el autor, pero crítica, y  es Samir Delgado el que logra las críticas más literarias, aunque se limiten a un último verso de cierre de poema.

Planeta Turista ofrece una lectura original que logra superar los tropiezos que, en mayor o menor medida, comparten sus autores, tropiezos por una cierta manía o afección (¿afectación?) tendente al efectismo de final de verso, al verso pop, al empeño de cerrar todos los poemas unívocamente.  No obstante,  tales incomodos no castran las varias miradas de sus autores, ese viaje y vida que muchos reconocerán como propio, familiar, y que es, ante todo, cruelmente actual y vívido.

Acerina Cruz ofrece la voz más variada que mantiene ha sabido mantener y desarrollar a lo largo de sus obras publicadas, mientras que David Guijosa se mueve en un conflictivo límite de voces extranjeras y un estilo provocador. De Samir Delgado, si bien podría decirse que logra con sus textos subir otro “nivel” en su trayectoria como escritor —trayectoria que el que aquí escribe conoce casi en su totalidad—, sigue manifestando impaciencia e incluso se llega a respirar un cierto “desinterés” final por la Poesía.

Planeta Turista acierta al proponer al lector una reflexión y una crítica de esos lugares que, como Canarias, no han sabido superar la sombra de la industria del turismo y sus condenas de folclorismo, mediocridad, ignorancia y caciquismo. Así, este Planeta Turista le pone algo de estilo no solo al turismo en sí, al “suvenir” y al “japiaguar”, sino que sabe delatar la adoración esclava al turista, y los monstruos que duermen entre hoteles, apartamentos, recepcionistas de noche, tiqueteros y camareras de piso.