El pasado año, 2012, Juan Carlos de Sancho (Islas Canarias, 1956) organizó un acto de reinvidicación social y literaria para que se conservara el nombre del poeta canario Tomás Morales para el “nuevo” instituto que acogería a todos los alumnos de lo que, anteriormente, eran dos centros educativos colindantes.

poeta Tomás Morales

Reivindiación para la conservación del nombre Tomás Morales para el IES

A los muertos no les queda más que la memoria de los vivos, nuestra voluntad y compromiso de recordarlos… Que existen y existirán millones de personas cuya vida y obra estuvo, y está, condenada a un olvido casi irremediable, es parte del destino humano. Pero no por ello hemos de condenarnos a la resignación… Y en Canarias aprendimos a condenar al olvido (al desinterés) desde muy temprano en nuestra historia, tal y como ocurrió con nuestros primeros antepasados y su legado cultura (auténticamente único en ciertos casos)… Lo peor de todo fue que esa inusual maquinaria de olvido se hizo costumbre entre nosotros… De esta manera, Tomás Morales se convierte hoy en la oportunidad perfecta para luchar contra el olvido, una vez más, de nuestra historia, a través de su obra y el testimonio poético que dejó de la época en la que vivió, y poder entender, un poco más, este tiempo nuestro que vivimos. De esta manera, el nombre –y, por tanto, la memoria- de Tomás Morales es la ocasión perfecta para ser más humanos, valorando nuestro pasado, honrando también nosotros la vida y hacer algo más que vagar y consumir.

Sin embargo, es fundamental que tengamos muy presente que permitir la desaparición del nombre de Tomás Morales es una de tantas maneras de no ser, o de ser más vacíos, más inhumanos; de convertirnos en cualquier cosa autómata… Es la ocasión perfecta para que nuestra dejadez contribuya otra vez a que nuestros hermanos y amigos, a que nuestros hijos y familiares olviden, un poco más, quiénes son, para que todos aquellos que nos visiten sigan ignorando quiénes somos, qué tierra es ésta, qué historia.