Este lugar, un silencio que desde el agua en los días de sol.

Hoy, sin embargo, apenas deja mirar, gris y doliente, a los ojos,

y murmura incomodado por el viento, atento a esta cita a ciegas.

Retiro con torpeza una bolsa de basura que se agita fuera de su cesto,

abrazo el mudo vaivén de las palmeras. Me reconozco delator de este momento,

El azul clorado por el aire me recuerda que sigue siendo ella,

también en este vientre gris de sol… No sé qué decir.

Podría dejarme arrullar por esta calidez, empaparme por la lengua de los coches,

en la hamaca cerrar los ojos y hundirme tras la protección las gafas de sol.

Podría, también, amarrar las distintas soledades al reboso y las sebas de la orilla,

llegar, quizás, a ese horizonte verde que nunca he visto.

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