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… Tiene este lugar un silencio que refleja desde el agua en los días de sol. Hoy, sin embargo, apenas se deja mirar gris y doliente a los ojos y murmura algo de incomodo que el viento, atento a esta cita a ciegas, mueve con torpe delicadeza entre una bolsa de basura que se agita fuera de su cesto, y el mudo vaivén de la lengua de las palmeras… … Me reconozco víctima y delator de este momento, y el azul clorado de la piscina lo sabe y casi sonríe en su superficie, erizada como está por el aire, mostrándome cómo sigue siendo ella incluso cuando el día se vierte bajo un sol gris… . … No sé qué decir… Podría dejarme arrullar por esta fresca calidez que solo perturba la lengua de los coches, recostarme en la hamaca y cerrar los ojos tras la protección de estas gastadas gafas de sol. Podría, también, abrir la esclusa que empeña su vida en amarrar pensamiento a soledades, abandonarme al reboso y llegar, quizás, a la orilla de aquella otra isla que nunca he visto.

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