Velocidad relativo espacio adentro

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Está atrapada, intenta escapar, desembarazarse de la prisión electroestática, huir y cortar las cadenas parpadeantes que la atraen y la atan… Pero no puede; quiere y no sabe cómo, ni qué hacer, ni por cuánto más tiempo, ni por qué siempre se deja llevar… Cada derrotado intento besa una vez más la superficie blanca y resplandeciente, lechosa, que la succiona a la vertical… ¡Zas! Y falla. Se persigna, da un renovado beso. ¡Zas! Y falla… Así una y otra vez pero reconoce que la gravedad es fuerte como para romperla ella sola. “Inventar el mundo, inventar el mundo, inventar el mundo”. ¡Zas, zas, zas!… “Inventar el mundo, inventar el mundo, inventar el mundo”. ¡Zas, zas!… “Inventar el mundo, inventar el mundo, inventar el mundo”. ¡Zas…! Desiste… El nacer del sol llega ya en órbita el  transbordador, y ella sigue allí quieta y exhausta, completamente dormida con sus miles de
ojos cerrados. Destino: Sistema Estelas “NOWHERE-109”. Pero lo ha olvidado. La memoria de las moscas es así: intensa pero breve, a esta velocidad relativa espacio adentro.

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