La cama, media barra de bar abanonada

Reading Time: < 1 minute

Tu ropa dejaba un silencio tras de sí,

confidencia o soco o silo, refugio nuclear.

Ahora nada queda salvo un silencio obcecado,

un letime apocalíptico sobre las playas de Henderson

donde, ahora, como en la propia trinchera que nos desangra sobre la cama,

se reúnen a morir restos de basura, carne y desechos.

No somos más que media barra de bar,

abandonada a la suerte de una medianoche de lunes,

esa arena donde unas cucarachas trapecistas recalan,

para devorarse entre restos de Jilmador

y la lengua de Lorca lamiendo versos de verde sosa caústica.

Un comentario

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.